Bienvenid@s

Con Agrado queriamos invitarl@s a que lean nuestras pequeñas historias dedicadas e inspiradas en nuestros queridimos Taylor, Nick, Joe, Kevin, Jesse, Justin, entre otros.
Si no es mucha molestia, dejar un comentario en el Tagboard no quita mucho tiempo. :D
Gracias por visitarnos y entretenerte.
Atte.Ale&Isis

Christmas Time [Justin Bieber]

jueves, 24 de diciembre de 2009

La navidad es para pasarla en familia… ¡que parte de eso no entienden mis padres!, ellos llegan e invitan a no se quien a pasar la navidad en nuestra casa de playa, ¡rayos!, estaría obligada a ser cordial con quien llegase ese día, para mas remate no tenia idea de quienes eran, tenia información de que eran un señor, una señora y un niño que, según me imaginaba, seria un enano molestoso.
- Debes ser cordial, señorita, educada y siempre respetuosa con los invitados – decía mi mamá mientras ponía la mesa, yo me dedicaba a mirar el paisaje marítimo que me proporcionaba el balcón.
- ¿Cuando he sido lo contrario a eso mamá? – Musite perdida en el paisaje. Mi mamá se acerco y me abrazo por los hombros.
- Tienes razón – beso mi mejilla – amo este paisaje- sonrío y se retiro tras un grito de papá, pues se le quemaba el pavo. Los escuche reír a carcajadas, supongo que el pavo estaba bien y fue una reacción exagerada de mi papá. Mientras escuchaba las risas, pude ver que un lindo auto se estaciono en la entrada de la casa, se bajo un señor alto y segundos después una señora de aspecto adorable, al final un chico de cabello liso y rubio, una sonrisa de oreja a oreja que nadie se la sacaba, y un estilo de vestir único, definitivamente no era un enano molestoso, es mas parecía de mi edad.
Entre a la casa y fui a la cocina, olía exquisito, de seguro seria una espectacular cena.
El timbre sonó antes de que pudiera tomar otro poco de ese olor, mis padres salieron disparados hacia la puerta, yo me fui detrás, caminando a paso lento. Mamá abrió la puerta y papá se poso a su lado, yo no podía ver nada, sus espaldas tapaban toda la vista.
- Hola – musito alegre mi mamá y mi papá al unísono.
- Hola – dijeron de la misma forma las tres personas que se bajaron del lindo auto. Yo reía bajito, parecía escena de película, familias felices al ataque.
- Pasen – dijo mi mamá y ella y mi papá abrieron paso a la familia invitada, dejándome verlos.
- Gracias – musito la señora y entro, noto mi presencia – Hola linda – me saludo de beso en la mejilla.
- Hola – musite y salude de la misma forma al señor.
- Que grande esta tu hija – dijo el señor a mi papá, ¿me conocía desde antes? – Si no me equivoco tiene la misma edad de Justin – y ahí apareció el chico de sonrisa enorme.
- Si tienen la misma edad, quince – sonrío mi madre
– Hija salúdalo- dijo papa, mientras golpeaba suavecito mis costillas.
- aaam, Hola – musite y sentí como al sangre se agolpaba en mis mejillas.
- Hola - dijo él, Justin, al tiempo que tomaba mi mano y se acercaba a besar mi mejilla. ¡Definitivamente no! , no era un enano, no era molestoso, ¡no era nada de eso! , al contrario, era bastante lindo y educado. Después de saludarlo mis papas armaron una conversa con los padres de Justin, y no paraban.
-Estem…-que podía inventar- y que le pediste a Santa?- me miró extrañado. Claro, no se me podía ocurrir algo más acorde a mi edad.
-Hahaha…solo paz y felicidad, y tu?
-Lo mismo agregado de un próspero año nuevo.- le sonreí- Pero, sabes? Hace rato que no hacemos nada y me estoy aburriendo. Te parece si escuchamos música menos angelical en mi habitación?
-Claro, la he estado escuchando hace más o menos un mes.-Ambos subimos hasta mi habitación y prendí la pantalla de mi computadora.
-Busca ahí, yo entraré aquel posillo que dejé en la tarde en el balcón.- se sentó frente a mi computador. Mientras salía puse el tope en el ventanal, y él no quitaba sus ojos de encima, me sonrojé y solo de torpeza se me cayó el posillo con restos de maní saldado, lo recogí rápidamente.
-Te ayudo?- en que momento había salido, acaso no sabía que si no se le pone traba al ventanal se cierra y no se puede entrar?. NO, no lo sabía, nunca antes había estado en mi casa, como lo iba a saber. Clic! –Que fue eso.- me miró confundido.
-Emm..el…el ventanal- por que había empezado a tartamudear? Justin me tendió la mano para pararme de donde recogía los manís y luego se dio vuelta para abrir el ventanal, lo cual no logró.
-Lo que le habías puesto era para que no se cerrara cierto?
-Sip…creo nos quedamos afuera- lo miré a los ojos y comencé a sentirme algo extraña. Un dolor muy inusual comenzó a molestar en mi estómago. –Tienes celular?
-No lo traje… y tu? – miré por la ventana y vi unas lucecitas prenderse como lo hacía siempre.
-Ahí esta- sonreí de manera irónica y me senté en una silla de playa que tenia allí- solo nos queda esperar a que no nos encuentren. No pasaron más de tres segundos cuando una de sus manos tomó mi mentón e hizo que mirara directamente a sus ojos.
-No todo es tan malo-me respondió. No espero más y dejo de respirar sobre mis labios para besarlos con ternura. No se por que lo hacía ni por que yo le seguía el jueguito. No nos habíamos movido ni un centímetro de donde estábamos, el en cuclillas besándome y yo sentada en mi silla de playa. Vaya regalo de navidad que trajeron mis padres.
Un viento cálido corrió por mi desnuda espalda, mi vestido no la cubría por completo por lo que me hizo estremecer. El beso cesó y me preguntó intranquilo- tienes frio, toma mi chaqueta- se la sacó y me la puso con delicadeza.
-Gracias…- no podía mirarlo a los ojos, agaché mi mirada, la vergüenza me ganaba.
-Por que te escondes? – acarició mi cabello.
-No lo se…es que no estoy acostumbrada a besar a un chico que apenas conozco.
-En realidad si nos conocemos, solo que no te acuerdas – lo miré y reí.
-Como es eso, acaso tu si?
-Bueno- empezó a hacerse el lindo- no es que me acuerde, pero no es excusa. Ves? Ya te reíste.-miró su reloj- sabes que en 10 minutos es Noche buena y nosotros aun seguimos encerrados.
-Mi regalo llegó adelantado- susurré.
-¿Que dijiste? – sonrío, definitivamente si había escuchado.
- Que…es tarde, por que no mejor gritamos.- se acercó y besó mis labios en un delicado robo de éste.
-Por que preferiría pasar más tiempo así contigo, que allá afuera con los demás – otra sonrisa matadora más y yo me lanzaba sobre él.
-¡Chicos! ¿Donde están? – en ese momento quise que no hubiesen llegado hasta diez minutos más. Justin y yo nos miramos, él seguía sonriendo, ¿es que jamás dejaba de hacerlo?
- aaq…- Justin no me dejo terminar, me tapo la boca.
- No, no grites, quiero seguir acá – Seguía con su mano pegada a mi boca, y estaba a centímetros de mi cuerpo - no grites – repitió y saco su mano de mi boca.
- Ya, bueno, pero…- ¿pero que? ¡Que rayos estaba hablando! , Debió haber notado mi cara de confusión ya que rió con ganas, se acerco lentamente y me beso cortamente los labios y después acaricio mi mejilla.
- Que tierna – susurro antes de tomarme de la cintura y empujarme hasta hacer que mi espalda chocara con el borde del balcón.
- Si me caigo y muero es tu culpa Justin – Dije dramatizando, el río y me tomo fuertemente por la cintura.
- No caerás – susurro encima de mis labios – no si yo estoy contigo – beso bruscamente mis labios mientras aprovechaba de acariciar mi espalda semi desnuda, su tacto me hizo estremecer, me volví loca, tome su rostro con desesperación, no dejaría que se me arrancara. Estuvimos unos cinco minutos así hasta que se alejo, sus labios estaban hinchados y su respiración era irregular, su pelo estaba desordenado, ¿como era que podía lucir tan…tan apetecible?
- De...deberi…deberíamos bajar… - agitada y tartamudeando, todo por culpa de Justin.
- Si, deben estar preocupados – me abrazo y me tomo de la mano para comenzar a gritar para que nos encuentre. Al cabo de unos cuantos gritos mi mamá entro a mi habitación y me vio por la ventana del balcón.
- ¡Chicos! Estuvimos buscándolos, ¿como no avisaron que estaban aquí? – fijo su vista en nuestras manos entrelazadas, reaccione rápido y me solté de su agarre.
- Si gritamos, pero tú no escuchas má – dije mientras me acercaba a ella.
- amm, si eso, gritamos y nada, no venían – aseguro Justin.
- Bueno, vamos a comer y después a abrir regalos – mi mamá sonrió y se fue, dejándonos solos otra vez.
- No necesito otro regalo más – susurro Justin en mi oído, beso mi mejilla y se fue. Yo quede un buen rato paralizada y luego baje corriendo al comedor, aun llevaba la chaqueta de Justin.
- Linda Chaqueta – musito mi papá cuando llegue al comedor.
- aam, cierto - me saque la chaqueta y se la pase a Justin – Gracias – mire a sus ojos y sonreí como tonta cuando él cerro uno de ellos.
- ¡Muy bien a comer! – chillo alegre mi mamá y todos pasaron a sentarse a la mesa. Papa y mamá sentados a las esquinas de la mesa, como anfitriones, el papá y la mamá de Justin sentados juntos y Justin y yo, juntos frente a ellos.




Continuará!
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Fiesta de Disfrases

lunes, 7 de diciembre de 2009


Enjoy the Halloween ;)


La fiesta de Halloween era aquel día, treinta y uno de octubre, yo ya estaba frente al espejo, afinando los últimos detalles de mi disfraz. No se que estaba pensando cuando decidí a disfrazarme de novia, en realidad parecía más zombie que novia. El vestido me incomodaba, no serviría para bailar, de eso estaba completamente segura, lo único bueno era que no necesitaba de mayor maquillaje, mi piel blanca iba perfectamente con mi vestimenta.
Mi novio, Lucas, me pasaría a buscar en cosa de minutos. Tal como lo anticipé, el timbre sonó y fui a recibirlo, disfrazado de antiguo príncipe me saludo con un calido beso en la mejilla.
-¡Hey!, de que cementerio te escapaste.- dijo semi-burlándose de mi extravagante disfraz.
-No molestes, solo vamos – balbucee, mientras levantaba el vestido evitando que arrastre con el suelo.
-Pero no es para que te enojes- me abrazó por la cintura y logró robarme un beso- si sabes que te adoro – sonrío y logro contagiarme su alegría. Aunque últimamente las cosas ya no iban muy bien entre nosotros.
-Yo igual Lucas. ¿Vamos? – asintió y comenzamos a caminar hasta el lugar de la fiesta, no era tan lejos, por lo que llegamos al cabo de 20 minutos.
La fiesta era de una de mis amigas, su cumpleaños había sido dentro de esa semana, por lo que decidió hacer algo mas entretenido según la fecha. Apenas entramos nos pidieron las invitaciones, unos pedazos de papeles que iban totalmente acorde al Halloween, eso si tenia estilo.
Al cabo de una o dos horas perdí de vista a Lucas, me sentí extraña entre tanta gente, busqué con la mirada a alguien conocido, pero con aquellas mascaras y demases se me hizo casi imposible. Suerte que me acordaba del traje de mi novio, lo divisé cerca de la escalera mirando a las parejas bailar un tema justamente romántico. Poco menos corrí hacia él y lo besé tiernamente en sus labios.
Él demoró en responderlo, pero me dio igual, seguí perdida en sus labios y lleve mi mano a sus cabello…esperen, había algo extraño allí, Lucas no tenia el pelo rizado, ni tampoco usaba ese perfume. Me aleje extrañada.
- ¡Rayos! – chille al darme cuanta que me había confundido de príncipe.
-¿Tu quien eres?- su voz era suave, nada que ver con mi novio, se saco la mascara y pude ver su rostro, me exalte al ver tal perfección frente a mis ojos, su piel blanca me parecía hermosa, su nariz respingada era un delito, y sus ojos…su mirada me perdería en ella y no había problema si es que no me encontrasen.
- Brittany, perdóname, creo que me equivoque, es que…estás vestido igual que mi novio.- dije mientras me golpeaba la frente con una de mi manos, no podía más de vergüenza – Lo…lo siento – tartamudee y me di media vuelta, sentía como mi pómulos ardían,
-No, espera. Está bien, no pasó nada. Me llamo Nicholas, mucho gusto Brittany – Sonrío mientras estiraba su mano en forma de saludo.
-Mucho gusto – susurre y tomo mi mano. ¿Que era lo que tenia Nicholas que hacia que me estremeciera ante su tacto? – Bien, me voy – musite nerviosa, estaba preparada para irme, pero él aun sostenía mi mano.
-Ven, acompáñame…-lo miré extrañada- vamos, no te haré nada- Lo seguí, me dirigió hasta una habitación cuya luz era bastante tenue.
-¿Que hacemos aquí?- le pregunte intrigada. La habitación era la de invitados, ¿como sabía el que esa pieza era tal?
-¿Quieres jugar un rato?- apuntó hacia las consolas de video juego
-Si claro- le sonreí. Una vez que estábamos entusiasmados en una batalla le pregunte- ¿Por qué me trajiste aquí y quien eres? – sonrío aun concentrado en la pantalla del televisor.
-No me divierten mucho las fiestas y pues, soy Nicholas, creo haberlo nombrado – me miro y volvió a sonreír.
-Si, si, pero me refiero a que eres de mi amiga – rehuí a su mirada y mire mis manos.
-¿De Beht?- Asentí- Hahaha, somos primos – sentí que apago el televisor y la consola de juegos.
-A…- por fin comprendí el por que la confianza de llevarme hasta esa habitación. Había olvidado por completo la fiesta y a mi novio- Oh, perdóname Nicholas, debo irme – palmee mis manos.
-¿Por que?- me miró confuso y su mirada suplicaba que me quedara un rato más.
-Mi novio me esp…- no pude seguir, su rostro estaba tan cerca al mió que me paralicé, por más que trate de reaccionar, mi organismo hizo caso omiso.
-¿Tu novio que?- su aliento a chocolate y menta me enloqueció, traté de alejarme, pero aun no podía mover músculo alguno
- eehh…eehhh…¡Agr! – Bufe molesta y me moví bruscamente lo que hizo que me cayera de la cama, en la cual estábamos sentados, nadie me obliga a sentarme en la puntita de esta. Nicholas se paro rápidamente y se poso arrodillado a mi lado.
- ¿Estas bien?, yo, lo… lo siento, fue mi culpa – dijo mientras pasaba un brazo por mi cintura y otro por mis piernas para levantarme del suelo, no le costo, creo que no peso mucho. Me deposito tendida en la cama y acomodo una almohada en mi cabeza, su rostro estaba demasiado cerca, podía ver sus perfectas facciones sin mayor esfuerzo, me miro extrañado – ¿Estas bien? – Repitió - es que no has hablado nada – sus ojos se movían confundidos, yo no dije nada, acaricie su rostro y el sonrío cuando sintió mi tacto – por lo menos te mueves – susurro a centímetros de mi labios.
- Y también hablo, no fue tan fuerte el golpe – susurre al igual que él, claro estaba que mi voz no eran tan angelical como la suya. El río entre dientes, yo me quede callada, me acerque a rostro y roce mis labios con los suyos ya no soportaba, ¡me volvía loca! , su cara, su aliento, su voz, ¡todo!
Cerró sus perfectos ojos y presionó aún más sus labios contra los míos, entonces me sentó en la cama.
A esas alturas ya no me interesaba nada, solo compartir un rato agradable con dicho caballero.
Se sentó a mi lado y nos miramos fijo durante algunos segundos, al rato una de sus manos tomó mi mentón y nuevamente se acercó con cautela y precisión hasta encontrar mi boca, la cual anhelaba de forma exagerada un beso suyo. Sin poder esperar más, posé mi mano en su nuca para luego acariciar su mejilla. El se paró y yo con él, era mucho más alto por lo que tuve que estar de puntillas, cruce mis brazos por detrás de su cuello. Me tomó entre sus brazos y me llevó hasta una cómoda en donde había un par de fotografías que tomó y tiró hacia un sillón. Eso se había convertido en algo más que un juego, el calor comenzaba a invadir nuestros cuerpos, el traje me incomodaba demasiado, pero no me preocupe.
- Realmente no se que me pasa – musito mientras repartía besos en mi cuello y seguía hasta llegar a la comisura de mis labios.
- A estas alturas no debería de preocuparte – susurre en su oído. ¡WTF! Me desconocía a mi misma. El rió y acaricio mi espalda.
- Tienes razón – comenzó a besar mis labios de forma desesperada, y yo la verdad es que no lo hacia nada de mal. Sus manos recorrían toda mi espalda y por ratos se posaban en mi cintura, yo movía mis manos en su pecho, buscaba la forma de sacarle el trajecito que traía puesto. Un rato después logre dar con los botoncitos, comencé a aflojar uno por uno, hasta que tuve su torso desnudo frente a mi, él se alejo suavemente y me miro – Estoy en desventaja – Yo abrí mis ojos como platos, mientras él sonreía malévolamente. Beso mi cuello y comenzó a recorrer mi espalda en busca del cierre del vestido, hasta que muy astutamente lo encontró y sin pensarlo dos veces lo bajo, el vestido era de esos sin hombros así que bajo fácilmente, además me quedaba grande. Se alejo de nuevo y me inspecciono con la mirada, me avergoncé.
- Basta – musite nerviosa.
- Eres muy hermosa – sonrío y me miro a los ojos. Luego volvió a mis labios, me levanto por la cintura y me bajo al suelo, siguió besándome y comenzó a caminar, hasta dejarme pegada a la pared de la habitación. Por supuesto, el vestido ya estaba en el suelo, estaba en ropa interior frente a un completo desconocido, y este desconocido me resultaba muy pero muy atractivo, mi cordura en ese momento jugaba en contra, jalé su cabello rizado en un intento de ahogar mi desesperación, él sostenía mi cintura con fuerza, podía sentir su trabajado abdomen rozando la piel desnuda de mi vientre. Ahora era yo la que estaba en desventaja, así que, sin pensarlo mucho, lleve mis manos al cinturón de su pantalón, y lo desabroché. Me miró y pronunció sensualmente- ¡Hey! ¿Que piensas que estas haciendo? – su cara de maldad no hacia mas que volverme aun mas loca.
-Lo que tú me llevaste a hacer.- me costó pero logré quitarle sus preciados pantalones. Ahora si estábamos a la par, el desconocido se veía bastante bien en sus boxers de corazoncitos – ¡que sexy tu ropa! – manifesté y reí, suavemente, mientras él enrojecía.
- No te rías, me puedo vengar… - acaricio mi rostro.
- ¿ah si?, que miedo… - él rió con ganas y me beso mis labios con desesperación. Sus manos se posaron en mi cintura, pero no por mucho tiempo, una se quedó en su sitio y me presionó mas contra él mientras nos besábamos, la otra se deslizó hasta mi nuca para que nuestros labios no tuviesen respiro. Comenzó a avanzar y yo caminaba de espaldas, mi pantorrilla chocó con un borde de madera y de repente sentí como ambos caíamos encima de la acolchada cama, sus manos quedaron a mis costados, sosteniendo su propio peso él respiraba agitado, sus rulos ya estaban desordenados y sus labios estaban rojos e hinchados, un verdadero y placentero espectáculo.
Repartió besos a lo largo de mi cuello dejándome escapar más de algún gemido, su rostro en ese momento era de total pasión y lujuria, “Que pase lo que tenga que pasar”, pensaba para mis adentros.
Tan decidido como yo, llevó sus manos hasta mi brasier dispuesto a quitarlo, en mi caso tenía el elástico de sus boxer entre mis dedos.
-Ups, me equivoque - Alguien se asomó por la puerta y la cerró rápidamente. Con Nicholas nos miramos.
-Ese no era…- no terminó la frase cuando ese alguien volvió a abrir la puerta pero esta vez no se iría tan rápidamente.
-Tu…- su cara de ira me dejó bastante shockeada, Lucas no era violento, pero sus manos temblaban de enojo, me había metido en problemas – ¡QUE RAYOS ES ESTO! –Nicholas seguía encima de mí y reía entre dientes. Me pare rápidamente.
- Me confundí de príncipe…- musite nerviosa mientras que Lucas ya estaba con el puño alzado frente a Nicholas, este último se paró y le ganó en estatura a lo que sería mi novio.
-No Lucas, no es lo que tu piensas- Tomé mi traje para cubrirme y los intercepte, defendiendo a Nick. No lo soportó y se marchó corriendo y dando un buen portazo. Nicholas me abrazó
-Vamos Brittany, no es tan malo. Se fue él, pero llegué yo - Le sonreí y lo besé - Solo prométeme que no irás a una fiesta de disfraces nunca más- logro calmarme un poco.
-Lo prometo – musite aun nerviosa, de seguro debería hablar con Lucas después, no me importo mucho en ese momento, Nicholas lograba cautivarme de forma completa.