
Bienvenid@s

- Isis, necesito ayuda para el examen de Matemáticas.- como negarme a semejante favor? Más que mal, Taylor nunca me había pedido un favor, no compartíamos mucho, pasaba más tiempo con sus amigos. A pesar de llevar cuatro años en el mismo curso, casi nunca hablábamos, pero debo admitir que ese chico era guapo. Todas las chicas morían por él, pero el prefería salir, pasarla bien, no tenia novia y creo que tampoco estaba interesado en tenerla.
- Eh..si claro. El examen es el viernes…ósea en 3 días más.- me puse nerviosa de repente. Que un chico me mirara así me daba un poco de vergüenza, aunque no suelo tenerla, al contrario, soy bastante sociable y amigable, tengo varios amigos hombres, pero en él era diferente.
- Pues, hoy? Puedes hoy en la tarde?- comencé a analizar lo que tenia el resto del día y le respondí.
- Está bien. A las 5 te parece?
- Si claro, pero dame tu dirección- se sonrojó. Nunca había visto a Taylor sonrojarse, me dio risa pero supe disimular. Le di mi dirección y luego tocaron el timbre para volver a clases.
Ese mismo día en la tarde esperaba a Taylor, hacia un poco de frío, el invierno recién comenzaba y la estufa a leña abrigaba mucho, además mi casa era un poco “bastante” espaciosa para no decir Gigante.
- -¡Isis! ¡Timbre! – gritó mi mamá desde su habitación, su resfriado la obligo a tener reposo en cama.
- -¡Ya voy!- grité de vuelta, salí de mi dormitorio y corrí escaleras abajo a abrir la puerta. Grande fue mi sorpresa al encontrar un Taylor todo mojado y con gotitas de lluvia chorreando en su cara, quede sin aire para ser sincera. – Hola – dije bastante nerviosa.
- Hola – sonrío y apunto con su dedo la parte interior de mi casa, a esas altura un lo tenia afuera y pasándose de frío.
- - ¡Oh! lo siento- me aparte de la puerta – pasa y deja tu chaqueta en el perchero –si, su chaqueta estaba mojadísima y debía sacársela. El sonrió y siguió muy obediente mis indicaciones, como una especie de infarto se presento en mí al notar la polera que traía Taylor, una polera blanca de cuello en V que a él lucia muy bien. Volteo y me mostró su cuaderno de matemáticas, reí al notar que la tapa del cuaderno estaba lleno de escrituras como: “odio las x”, “odio los ángulos”, “odio las ecuaciones” y un sorpresivo “ amo acondicionamiento físico” , esa frase si era muy bien practicada por él, de eso no había duda.
- Ha ha, al parecer no te gustan mucho las Matemáticas.- a lo que el rió también.
- No mucho, pero espero que me comiencen a gustar, además es el único ramo en el cual tengo problemas y debo aprobar como sea.- sonrojé sin motivo, se dio cuenta y disimuló una risita, el nerviosismo se estaba pasando, sin embargo, el ardor de mis mejillas aún permanecía intacto.- Ven sígueme, iremos al living.- hizo caso al igual que fuera un pequeño niño obedeciendo a su madre. Nos sentamos en el mismo sillón, ese largo de color crema que combinaban con el color naranjo vivo de mi living.-Mamá esta enferma, así que es posible que me llame en cualquier momento para llevarle su medicina.
- Oh, pero se encuentra bien?
- Si, ya está mejor, es solo un resfriado común.
- Wow, que hermosos colores- dijo mirando a su alrededor.
- Si, son gustos de mamá y yo. Con que quieres que empecemos?
- Ah sí, a lo que vine.- abrió su cuaderno y me llamo la atención el orden que tenía en él.-quiero saber como se hace este problema de trigonometría.
- A ver?- tomé el cuaderno y analicé el ejercicio.- no es difícil, solo tienes que aprender los ángulos principales como 0º, 90º, º180 y 360º. Así puedes sacar el cateto o la hipotenusa de cualquier triángulo…-noté que me miraba fijo, no al problema, si no que a mí y eso me desconcentro un poco- entonces si quieres sacar el lado opuesto al ángulo alfa… me estás poniendo atención?
- Estem..si, perdón es que, estaba pensando en otra cosa.
- Taylor, te tiene que ir bien en esta materia.
- Lo sé, disculpame…pero es que..- me miró fijo a los ojos, pero no le sostuve la mirada y seguí con la explicación.
- Veamos- tomé nuevamente el cuaderno y comencé a explicarle desde el principio, haciendo varios problemas parecidos a los que él tenia en el cuaderno, poco a poco iba entendiendo y se sentía totalmente feliz cuando le salía bien un ejercicio.
Resultaba bastante agradable sentir su risa y sus gruñidos cuando los ejercicios resultaban algo complicados – ¿entendiste ahora? – pregunte, y él me miro sonriendo de oreja a oreja.
- ¡Perfectamente! – Mantenía su sonrisa, dejo el cuaderno, los útiles y las hojas en la mesita de centro y tomo mis manos, por una cosa de reflejos me aleje bruscamente de él, me miro confundido y con cara de querer una pequeña explicación…
- ¡ISIS! – grito mi mamá y apunte con mi dedo el segundo piso, el asintió. Eso se llama “salvada por la campana” o bueno, por el grito.
- Camine al baño y busque en el botiquín los medicamento de mi mamá, busqué un vaso con agua y pase rápidamente el living, con la vista fija en la escalera al segundo piso. Cuando bajé, él seguía mirando fijo su cuaderno, entonces pensé que se le había pasado aquel ataque repentino de tomarme las manos.
- -¿Bueno, sigamos?- me senté feliz en el sillón, como si nada hubiera ocurrido
- -No Isis.- ¿no? Que haría ahora este chico.
- -¿No que?-de verdad estaba perpleja, se suponía que teníamos que seguir estudiando.
- -Es que…am… yo…-nuevamente me miró a los ojos, su cuaderno, mis manos, mis ojos y sus manos- no…no puedo.-que rayos estaba planeando! Aún no comprendía lo que estaba pasando.
- -Taylor, ¿tienes algún problema? ¿Te sientes bien? – me preocupe.
- -Si, si, estoy perfecto, es solo que…-no fueron más de dos segundos cuando sentí sus labios sobre los míos. Podría haberme movido, eso hubiera sido lo correcto, pero no podía, sus labios me parecían bastante agradables, aun más si estaban sobre los míos, por lo tanto se me hacia una tarea casi imposible separarme, aparte Taylor ya estaba evitando eso, pues paso sus manos por detrás de mi cintura y logro hacer una especie de llave con sus brazos, por mi parte pose mis manos en su pecho, bastante formado por lo demás lo que resultaba bastante agradable al tacto, si, muy agradable. No hallé nada mejor que seguirle el bendito juego que estaba revolucionando a mis hormonas en un mil por hora. No me dejé…seguí el jueguito del beso y terminó por encantarme. Mis manos se habían apoderado lenta y delicadamente sobre sus rodillas, Taylor estaba ladeado en el sillón, y pude notar lo trabajado que tenia sus piernas. Al sentir el tacto de mis manos sonrió en medio del beso y eso no podía más que incitarme a seguir con aquel malévolo pero interesante juego. El mientras tenías acomodaba sus manos, una en mi nuca y la otra bajo a mi cintura, haciéndome acercarme. La posición, debo reconocer que era bastante incómoda, y ya que mi pobre madre estaba enferma y no podía salir de su habitación no me preocupé, así que me subí encima de sus pierna haciendo una llave alrededor de su cintura a lo que el sonrojó y yo aún más, se notaba en la temperatura de sus mejillas. Nunca en mi vida había echo eso, tampoco había echo eso con mi único y ex novio que había tenido, me dio vergüenza al principio pero se me pasó cuando él apartó sus labios de los míos, aquel beso que aún no había terminado, para verme y sonreír y luego besarme con tal locura que logró sacarme un gemido, segundo error, eso fue un puntapie inicial para lo que se acercaba…
Sus manos recorrían locamente mis muslos, mi cadera, mi cintura, mi espalda y yo no dejaba de disfrutar el tacto, por mi parte, mis manos se movían locamente por su pecho, no me entraba en la cabeza como un chico de no mas de diecisiete años podía tener tal cuerpo. No se en que pensaba cuando lleve mis manos al borde de su hermosa polera y sin pensarlo dos veces la hice volar por los aires, el sonrío y susurro algo en mi oído, la verdad no entendí en el momento, pero cuando bajo sus manos y las poso en mi polera pude entender, se trataba de una venganza…cinco segundos después ambos estábamos sin polera, mirar a Taylor era un verdadero y placentero espectáculo: su pelo aun mojado por la lluvia, sus labios hinchados, sus respiración bastante agitada y esa sonrisa que parecía estar permanentemente en su rostro me volvía loca, y soy bastante expresiva………
ISIS!- era mamá… salí rápidamente de las piernas de Taylor y me dispuse a ponerme la polera, no lo miré, pero antes le grité a mi madre-YA VOY MAMÁ!- y dirigiéndome al chico con el torso desnudo- Tay, olvidé mis apuntes de mates en mi habitación, está al final del pasillo subiendo las escaleras, voy en 5 minutos – sonreí y vi como él sonreía y mordía sus labios cosa que me volvió loca, pero me concentre y corrí hasta donde mi mamá, no sin antes arreglarme un poco el cabello y respirar profundo, mi mamá solo quería un poco de agua, así que baje y llene el vaso, Taylor ya no estaba en el living y se había preocupado de dejar ordenado y llevarse su cuaderno, sonreí para mi misma y subí la escalera para dejarle el vaso a mi mamá.
- ¿Siguen con matemáticas? – pregunto ella.
- Sip, nos queda para un buen rato…- acomode una frazada en su cama.
- ¡ah! Bueno…acuérdate de darle comida a Tobby- ¡rayos! ¡Tobby! ¡Mi perrito!
- si! Tobby, comida, lo se… me voy mamá… duerme- sonreí y corrí a mi habitación, me encontré con Taylor y mi adorado perro Beagle jugando tirados en el suelo… - que maduro Taylor…
- haha, lindo perro…- dijo y se levanto mirando hacia abajo, el era más alto que yo y enfrente tenia el cuerpazo de este muchacho.
- Si y tiene hambre, grrrrr- me miró y mordió sus labios.
- Creo que encontré tus apuntes justo aquí- dijo mientras se acercaba a mi y cerraba la puerta que estaba a mi espalda, dejándome así, sin escapatoria, estaba entre Taylor y la pared técnicamente.
Continuará…
....- Creo que encontré tus apuntes justo aquí- dijo mientras se acercaba a mi y cerraba la puerta que estaba a mi espalda, dejándome así, sin escapatoria, estaba entre Taylor y la pared técnicamente.
- Mis apuntes- reí despacio mientras me acercaba a sus labios. Veía como ansiaba el beso, pero lo hice esperar y eso lo descontrolaba, me alejé y me miro confuso con una sonrisa torcida- aún no terminamos de estudiar.- el turno de reir fuñe de él, quien se acercó más a mi, aplastándome contra la puerta con delicadesa, ya no podía salir, esto ya no era estudiar.
- Me gustaría aprender otra cosa, matemáticas ya me hartaron- dijo susurrando en mi oído. Toda persona tiene debilidades, y una de las mías era que me hablasen en el oído.
- Eh..eh…-si, aquello me llevaba al infinito y más allá y como siempre, Tay se dio cuenta.- que..que quieres aprender?…- le dije casi besando su cuello. El nuevamente me ganó y al segundo después estaba repartiendo besos en mi cuello, hasta llegar a la comisura de mi boca.
- Isis…yo…-suspiró sobre mis labios- no se como decirte esto…pero creo que ya es tiempo.
- Qué pa…-me interrumpió besándome delicadamente. Que manera de hacer callar a una persona.
- Me encantas, desde hace mucho y …ya no puedo seguir ocultándolo. Lo mire incrédula, ¿estaba hablando enserio?
- Que estas hablando Taylor…- beso la comisura de mis labios.
- Eso, me gustas y mucho y parezco niño de kinder… ayúdame en esto; dame un beso, dime que sientes lo mismo y déjate llevar…- negarme a esa petición habría sido un delito, y me habría pasado de tonta.
Sr. Lautner, el sentimiento mutuo…- el sonrío y se mordió lo labios antes de atacar mi cuellos en suaves besos que me volvían loca y lograban que mis manos se volvieran locas recorriendo todo su torso, sin embargo la polera estorbaba en mi tacto, esto seria fácil; manos al borde de la polera, levantar polera, adiós polera. Y bueno, lo que resulto fácil para mí, para Taylor fue aún más fácil, y de nuevo estábamos en las mismas condiciones que en el sillón, claro que ahora, no había ni un centímetro de distancia que nos separa. Sus besos cálidos y cada vez más intensos estaban apoderándose de mí completamente. Sus brazos nuevamente abrazando mi cintura y sosteniéndome lo más cerca que pudiera, no quería que esto acabara. Sentí arder mis mejillas cuando sus labios comenzaron a bajar por mi cuello, pero antes, caminó hacia atrás hasta chocar con el borde de mi cama, su sonrisa se notaba aunque no estuviese mirándolo. Ambos caímos, yo sobre él, era mi turno. Me alejé y lo observé mientras tomaba aire, ya que ambos estábamos casi sin oxigeno, él solo me observaba y extrañamente yo no sentía vergüenza. Me acomode en su cadera y bese suavemente su rostro, mientras el abrazaba mi cintura, y sonreía, sonrisa que me parecía bastante sensual por lo tanto me volvía loca, claro que poco dure sobre su cadera, en menos de cinco segundo me tenia bajo él y desde ese ángulo podía observar sus hermosas facciones, ese rostro marcado y sus hermosa nariz me hacían pensar en cualquier cosa, menos en las matemáticas, de hecho esto parecía mas anatomía en practica, nada desagradable para ser sincera.
-¿podrías dejar de mirarme? – pregunte algo incomoda – me pones…amm… - no quería decir nerviosa, me dejaba en un estado inferior a él, no me serviría…
- ¿te pongo nerviosa quizá? – esa sonrisa torcida, dios mío, que hombre tenia al frente mío…
- bueno si, nerviosa, eso es, así que evítalo…- entrecerré mis ojos.
- Nerviosa y casi enojada, te ves extremadamente linda…- ahí morí.
- Y tú, respirando agitado, con el pelo algo desordenado y a menos de cinco centímetros, también- susurre, ¡de donde sacaba esa personalidad ahora! Pero valió la pena, sus mejillas se pusieron tan rojas como tomates y aproveché el momento para tomar su cara con ambas manos y acercarlo hasta mis labios, lo único que quería era besarlo, y olvidar que al otro día teníamos prueba y estaba en su habitacion.
- Hey!!, eso no se vale!- me dijo sonriendo, claramente le había gustado mi iniciativa- que pasa si hago esto?- se acercó hasta que sentí su entrecortada respiración provocarme escalofríos en mi cuello.
-¿Haa…hacer que?- me costó, pero lo dije. En fin, aunque le haya preguntado igual no me respondió, si no que atacó con sus labios mi pobre cuello. Que agradable resultaba tener sus labios en mi cuello, sentir el suave roce de sus dientes sobre mi piel me volvía loca, y me llamaba a revolver su cabello en un mini ataque de desesperación. Estaba claro que a esas alturas los suaves gemidos eran cosa normal, sin embargo esto seguía siendo la debilidad de Taylor, y claro las consecuencias de esto las sufría yo…
FIN!
espero les haya gustado! comentario?
Ale&Isis.-

~ Capítulo Cinco
“Príncipe Nick.”
-Siéntate cómodo- se sentó en mi cama y dio palmadas para que me sentara a su lado, como buena amiga, le hice caso.
-Amber- tomó mi mentón para que lo mirara a los ojos- se que vine a que me explicaras la materia, pero lo cierto es que ya me la sé.
-Entonces por que…-tapó mis labios con su dedo índice.
-Déjame terminar por favor.-quitó su dedo de mis labios y tomó una de mis manos con las suyas y las comenzó a acariciar.
Esto debía terminar ya, no le veía buen camino a esta conversación. “Es mi amigo, mi mejor amigo” a cada rato me repetía eso en mi cabeza., pero hay algo que no se puede controlar cuando alguien tan guapo está tan cerca de una. Si mi habilidad de pensar no sirve y solamente actúo es por que las hormonas tienen la culpa. Pues bien, allí estaba yo, escuchando sus frases, esperando y buscando escapatoria de lo que se veía venir.
-No creo poder aguantar mucho más ocultando lo que creo que ya te diste cuenta- sí, estaba en lo correcto- Amber…- acercó mi rostro al de él y yo solo le seguí el jueguito.- creo que…- logró rozar sus labios contra los míos- tu me gustas- intercambiamos miradas, momento seguido a este su respiración estaba sobre mis labios, su boca a solo centímetros de la mía, y ya que estábamos con eso de los gustos y los besitos, pues aproveché. ¡MALA IDEA!
El beso tomo ritmo y sus manos que se encontraba estáticas, comenzaron a recorrer mi cintura y mi rostro, con lentitud. No lo soporté, sé que fui yo quien empezó, pero el no me dejó otra. Me aleje rápido.
-Que…- pregunto, pero lo calle y tapé su boca con mi mano- Nicholas por favor- el seguía mirándome atónito- somos amigos.
-Si lo sé, pero…-trataba de acercase pero no lo dejé.
-Pero nada, ya es hora de que te des por vencido, sabes que eres hermoso en todos sus sentidos, pero no eres la clase de chico que a mi me gustan.
-Amber-su rostro se tornó triste.
-Puedes seguir con los abracitos, los besitos en la mejilla, aquello no me molesta, pero confórmate con ser mi mejor amigo, ¿Si?
-Está bien…- la expresión de su rostro me destruyó parte de mi corazón.
-Hey!, no me pongas esa carita- bese su mejilla- en pocos días cumplo dieciséis y necesito mi “Príncipe Nick”-en las fiesta de dieciséis siempre hay que ir acompañada de un chico, ya sea novio o mejor amigo, el cual debe bailar con la cumpleañera la primera pieza de vals para después dejar al padre bailar con ella.
-Si, es cierto.- valla que se le pasa rápido la tristeza, lo más probable es que solo quiere disimular.- Dime en que debo ayudar y que debo hacer, nunca me he perdido alguno de tus cumples.- estábamos en eso cuando sonó estrepitosamente mi teléfono.
-Aló? Como estás Demi?- mi prima Demetria llamó para avisarme que nos vendría a visitar. Sí, es quienes ustedes creen, aquella chica que tiene un show en Disney y sale al aire todos los días, es mi prima. Nicholas la conocía hace más menos dos años. Según él es bastante simpática y sinceramente “Simpática” es muy poco para ella. Es un ejemplo a seguir, me gustaría ser como ella, ser tan amable hasta con su propia mascota. Con su familia es muy comprensiva, todo lo contrario a mí, sin embargo, envidio que ella pueda ser así y yo no. No se como Nick no se fijó en ella, en rasgos físicos somos parecidas, por algo somos primas, pero no así en nuestras vidas cotidianas. Ella es bastante famosa, pero no por eso se le subieron los humos a la cabeza, sigue igual que antes, sencilla y adorable.
-Que te dijo?
-Vendrá a visitarnos en dos semanas-me pare a prender la computadora- justo para mi cumple, espero que la invites a bailar aunque sea una pieza, acuérdate de que no por ser famosa deben tratarla diferente.
-No te preocupes, tus palabras son ordenes.- me reí con su comentario.
-Está bien.
-Iré a ver que hace Joe. Salió de la habitación en el mismo momento en que sonó el timbre de la casa los que me extrañó, se supone que mis padres volverían tarde. Mi ventana daba al patio trasero así que salí corriendo para ver quien era.
-Amber, hay un chico con maletas allá afuera- me dijo Joe quien había visto por el ventanal de la sala de estar.
-Maletas?- quien podría traer maletas…Salí a recibir a quien estaba afuera, pero cuando abrió la reja no encontré a nadie-Que raro…-dije para mi cuando una manos taparon mi vista- Nick , no estoy jugando- la voz me contestó.
-No soy Nick- aquella voz, aquella fragancia casi olvidada, lo había confundido por un momento. Una alegría inexplicable se hizo presente dentro de mi.
-HERMANO!!!- me di vuelta y lo abrasé, mis ojos no me dejaban ver con claridad.
-Amy!, como estas pequeña, me extrañaste?- no se si era idea mía o Kevin también tenia los ojos cristalinos.
-Obvio que si te extrañe! ¿Hace cuanto llegaste?- no lo dejaba de abrazar, extrañaba tanto su presencia.
-Esta mañana, y nuestros padres?-en ese preciso momento salió Nick seguido de su hermano mayor-Y él?-se refería a Joe.
-Nuestros padres salieron donde tía Lucy, y él… es el hermano mayor de Nicholas- hice el ademán para que se acercaran, Kevin los saludo a ambos. Lo ayudamos a entrar las maletas
A Joe lo note muy raro desde la llegada de mi hermano mayor le pregunté pero esquivó la pregunta. Fue a la cocina tomar un baso de agua y lo seguí.
“Descripciones.”
-Amber, no me siento muy bien, fue hermoso volverte a ver. Si Nicholas pregunta por mi, dile que me fui a casa- me dio un beso en la comisura de los labios y se fue. Quede como estúpida mirando el vacío. Luego de eso regresé al dormitorio de Kevo donde estaban con Nicholas.
Me senté detrás de Nick abrazándolo por la cintura, solo de juego. No se por que de repente se me ocurre hacer cosas tan poco apropiadas en momentos inoportunos.
-QUE? Ustedes dos… - nos miró sorprendido a ambos.
-No pienses cosas que no son. Seguimos siendo amigos- le sonreí a Kevin y Nick me miró extrañado.
-Y Joe?, pensé que habías ido a la cocina a buscarlo.
-Emm..-nervios al ataque- dijo que no se sentía bien- y luego me dio un casi beso que me dejo quemado un fusible- y que iba a casa.
-Ha, Ok- luego de dicho esto Nick, Kevo y yo conversamos hasta la hora de la cena.
Les pedí que se quedaran ahí mientras la preparaba. Mientras ponía la mesa iba cantando “Pongo los platos, pongo la mesa, pongo los cubiertos” y me puse a reír, Joe era un caso, con razón nunca me había olvidado de él.
Me puse a pensar en el encuentro con Joseph, aquel casi beso, lo de Nick, la llegada de mi hermano, el raro comportamiento de Joe…¿Acaso Kevin tendrá que ver con eso?
-Chicos, está listo- como hace mucho, tuvimos una excelente cena. Extrañaba demasiado al ruliento de mi hermano. Hubo una vez en que confundí a Kevin con Nicholas, andábamos de compras y ambos estaban sentados tomando helados y yo llegue y le moví la mano a quien creí que era Nick. Pobre Kevin, quedo todo pegajoso, lo malo es que después del helado tenía que ir a una entrevista para la universidad. Por suerte nuestra casa no quedaba muy lejos.
Pff, que mensa soy, yo contándoles mi historia y ustedes ni siquiera se dan una idea de cómo son físicamente los protagonistas de esta historia. Perdonen! No soy escritora famosa ni muy conocida, pero trato de hacer lo mejor posible.
Nicholas: Mi mejor amigo desde pequeños. Pelo castaño oscuro y rizos demasiado perfectos como para creerlo. Tiene una voz que parecen miles de angelitos cantando. Una mirada tan perfecta y profunda que a veces me intimida y quedo paralizada. Su cuerpo…, está de más describir lo que es obvio, si pudiera definirlo en una palabra: “Perfección”. El único detalle, es muy inteligente para mí.
Kevin: Extrañamente también tiene rizos perfectos y cabello oscuro. A veces siento que se parece demasiado a Nick, pero debe ser de todo los años que lo conozco.
Los ojos de Kevo son verde intenso y físicamente esta mejor que yo. Lo confieso, me gusta el voley, pero no soy adicta al deporte ni a la música tanto como él.
Joseph: Valla dios! Como puedo describir a este ser! Al igual que Nick es perfecto, desde que lo vi por primera ve que sentí una atracción demasiado intensa. Su cabello ahora ondulado, oscuro y largo. Sus ojos pardos tan hermosos, esos labios tan rosados que hoy en la mañana solo decían “bésame”. Su torso! Dios me salve, valla pecado que cometieron sus padres, como le hicieron para que ambos hijos fueran tan “Sin defectos”? Creo que Joseph me gusta más que un simple poco, más bien…Bastante.
~ Capítulo Siete
“Apropósito de Joseph.”
Eran más menos las once de la noche cuando llegaron mis padres. Nick se había ido como hace quince minutos.
Mi madre provocó poco menos una inundación, la emoción se hizo tal que termine sorbete nado mocos como todos los demás. Aparte de mí, la más feliz en ese momento era Cecile, su sonrisa lo decía todo. Amaba verla feliz, ella era la luz de mis ojos, sin ella no se que sería de mi vida, la de mi hermano y la de mis padres.
Pasado este grato rato familiar nos fuimos a cada habitación, pero como siempre, no obedecí y me escapé a la pieza de Kevin.
-Hermano, ya te dormiste?- le susurre desde la puerta.
-No aún no, pasa- prendió la pequeña lámpara y me senté al lado de su cama. Le puse carita de cachorro abandonado para poder abrigarme.
-Vamos, entra o te resfriarás, aún hay un lugar para ti.- me dejó acomodarme a su lado.
-Te extrañé muchísimo Kevo- lo abrasé fuerte.
-Yo igual Amy, sabes hace cuanto no me sentía tan querido?
-Desde que te fuiste?- le respondí con otra pregunta.
-Exacto- me acarició la cabeza- Hey? Ese chico, el hermano de Jerry- asentí y sentí como mis mejillas comenzaron a arder- me parece familiar. ¿Y que le pasó? ¿Por que se fue así de repente?
-La verdad, también lo encuentro bastante familiar, es hermano de Nick.- obviedad.- y lo segundo, también me causó duda su comportamiento. Apropósito de Joseph- me miró raro- creo que me gusta y eso no es bueno.
-Y por que no es bueno según tu?
-Es hermano de mi mejor amigo y tu sabes que a nick…pues…
-No te compliques por eso, solo sigue a tu corazón. Y hablando de amores…también tengo algo que contarte. Y necesito un consejo de hermana.-acaso estaba loco?, no soy la mas indicada para dar consejos.
-Hahaha, Ok, dime que pasa y trataré de darte un “consejo”- marque las comillas con mis dedos.
-Mientras estudiaba, conocí a una chica y pues…pasaron cosas…- esto me sonaba mal, muy mal.- y bueno…- su cara se tornó completamente seria- aún no quiero decírselo a nuestros padres, creo que es una noticia que merece tiempo…y a lo mejor no están preparado para aquello.
-Vamos Kevin no me asustes.
-Creo que tendrás un sobrinito- sobrino? Yo?, Kevin con un hijo?
-QUE?- me sorprendí demasiado, aquello no podía ser, tiene tan solo 22 años.- Es una mentira cierto? Dime que no es cierto!
-No tontita, era una broma, quería ver como reaccionabas.- le pegué en el hombro y puse mi mejor cara de indiferencia.
-Eso no se hace.
-Extrañaba verte enojada- me sacó una sonrisa con ese comentario. Le di un beso en la frente y le repetí que no hiciera eso de nuevo. Me fui a mi habitación.
Como de costumbre revise mi celular para ver la hora y me encontré con nueve llamadas perdidas y un mensaje de voz de Nicholas.
“Amber…te necesito, Joe me dijo algo….estoy mal, Amb, por favor…”-al final del mensaje se escuchó un suspiro de tristeza y de inmediato entendí que era urgente.
¿Que le habrá dicho ese chico para que mi amigo estuviera así? Su voz angustiada y triste me hizo pensar miles de cosas. Eran pasadas las tres de la madrugada.
Me cambié rápido , jeans negros, polera con tirantes celeste y una chaqueta oscura, cuando iba bajando cautelosamente las escaleras vi a la pequeña Cecile saliendo de su habitación.
-Donde vas hermanita?- me preguntó refregándose los ojitos a causa del sueño.
-Iba a…-que puedo inventar?- tomar un vaso de leche.
-Y entonces por que viste así?- rayos, era cierto, me había cambiado para salir.
-Me pillaste Celi, voy donde Nick, me llamó urgente. Y tú que haces despierta a esta hora?
-Tuve una pesadilla. Me dio mucho miedo, a Kevin se lo llevaban lejos y nosotros corríamos y corríamos pero no podíamos alcanzarlo.
-Mmm…que rara la pesadilla. Si quieres duerme con él, recién pase por su habitación y aún no se dormía. Pero no le cuentes que me viste saliendo por favor. Si?
Y no pienses en esa pesadilla, Kevo está bien.
-Si, gracias. Cuídate también. –me dio un beso en la mejilla y caminó a paso rápido al cuarto de nuestro hermano. Bajé y tomé las llaves, abrí con cautela y salí hasta la casa de mi amigo.
“¿Otro Hermano?”
-Nick, estoy afuera, ábreme la ventana, subiré.- lo llamé por teléfono para no gritarle ni tocar el timbre de la casa para que todos se dieran cuenta de mi presencia. Se asomó a la ventana y abrió la ventana. Como era segundo piso tuve que buscar la escalera que estaba al final del patio, escalé con la mayor agilidad posible.
-Ya, aquí estoy, dime que pasó, me tienes preocupada- susurré mientras cerraba la ventana- que te dijo Joseph- estaba a oscuras, traté de palpar hasta encontrarlo, cuando lo hice descubrí que tenía el rostro cubierto por sus manos- Nick..- me arrodille frente a el y lo abrasé- cuéntame, que pasó, por que estás así.
-Mis padres…-logró decir con dificultad
-Que pasó con ellos!
-Joe me contó por que se separaron- él no estaba llorando, más bien estaba demasiado serio.
-No des mas vueltas, dime que pasó- le di un beso en donde pensé que estaba su mejilla y creo que nuevamente me equivoque.
-Tengo un hermano- Por eso estaba así?
-Claro, Joseph- le dije con tono de obviedad.
-No, él no.-repuso
-Frankie?
-Es mayor que yo y Joe.
-Mayor que tu y Joe? No habrá una equivocación?...como es eso, no entiendo nada.
-Mamá tubo un hijo mientras estaba de viaje, por eso nunca se enteró de él ni de que lo había dado en adopción hasta meses antes que naciera Frankie.
Las cosas comenzaron a ir de mal en peor entre ellos y decidieron separarse.
-Eso suena horrible…entonces…tienes un hermano que no conoces. Sabes por lo menos su nombre o edad?
-Sí, Joe dijo que nació el 8-, actualmente tiene 22 y su nombre era Paul- me senté al lado de él.
-Y tú lo quieres conocer o que?
-No lo sé, esta situación me tiene algo confundido.
-Y, Joe como está?
-La causa de su estadía en esta casa es esa, se enojó con mamá por no habernos contado y bueno, en cierto sentido tiene la razón.
-Y sabes por que lo dio en adopción?
-Al parecer tenía miedo, papá siempre ha sido bastante firme con la religión, tú lo conoces y pues…aún no se casaban…que enredo- dijo para él.
-Bueno….si necesitas ayuda, yo estoy dispuesta a todo.
-Gracias Amber- Me abrazó y dio un beso en los labios.
-Hey!- me alejé- no hagas eso de nuevo.
-Perdóname…lo necesitaba- su rostro iluminado por la luz de la luna que se filtraba por su ventana me dejó ver su arrepentimiento. No se que fue ni en que momento se me ocurrió decir.
-Está bien- me oí resignada. Me acerqué de forma involuntaria a su rostro. En un par de segundos sentí uno de sus suspiros sobre mis labios y una suave presión en los míos. De apoco sentí en entreabrir de los suyos, no me había dado cuenta de su esencia tan masculina. El beso siguió tierno y pausado, con una de sus manos acarició mi mejilla y se alejó despacio.
-Gracias- y me volvió a abrazar no se por cuanto tiempo permanecimos así, pero no quería soltarlo. Por alguna extraña razón me comenzó a gustar esa situación. Pero mi conciencia lo arruinaba siempre. Que había hecho? Es mi mejor amigo, no podía volver a dejarme vencer por unas palabras.
-Será mejor que vuelva casa- me paré y él me siguió.
-Van a ser las dos de la madrugada, estás segura? Por que no mejor te quedas.
-Me interrogarán, que quieres que les diga? Me estaba besando con mi mejor amigo?. Además no es tan tarde- rió despacio.
-No te preocupes, les invento algo creíble.
-Ha!, si es así, entonces me quedo, pero no pienso dormir contigo.- dije al recordar que la pieza de invitados estaba ocupada.
-Por que no? Ya no pego patadas ni combos, duermo tranquilo.- hizo una cara de niñito bueno.
-No me refiero a eso…como se que tu..y yo…bueno, tu sabes, lo de recién he?- nadie sabe cuando aun adolescente le llega un ataque hormonal.
-No te preocupes, con lo que me dijiste en la tarde quedó más que claro, solo amigos. Y lo de recién…creo que lo necesitaba.
-Okay, okay…me quedo pero con una condición.
-Dime
-Préstame algo ara dormir, estos pantalones son demasiado gruesos y es posible que muera de calor contigo al lado- prendió una lamparita y comenzó a buscar en su armario.
-Tengo esta playera y…siguió buscando- esta camisa- ambas eran largas, me taparían lo suficiente.
-Elijo la camisa- la tomé y como había que salir del cuarto para llegar al baño le dije avergonzada- date vuelta- a lo que él entendió de inmediato e hizo caso. Me quite la chaqueta, los pantalones y mi playera. Mientras me ponía la camisa restada Nick se dio vuelta al involuntariamente al oír un gato, al igual que yo. Su vista al fijarse en mi torso semidesnudo se volvió malévola.
-Que estás pensando y por que te diste vuelta!- le dije susurrando enojada y algo alterada…bueno, bastante.
-Pienso que deberías quedarte mas seguido en mi casa- se dio vuelta y terminó su frase- y me di vuelta por que escuche un ruido fuera de la ventana.- tomé una almohada y se la lancé directo a su cabeza. –Hey!- ambos nos pusimos a reír.-Shh…aquí los únicos que no duermen somos nosotros.
-Se me había olvidado-me reí.-Ya, estoy lista, ahora a dormir.-Entré rápido a la cama y el entró segundo.
-Sueña con los angelitos Amb.
-Tu igual, y lo de ese hermano…se va a solucionar, no te preocupes.
-Gracias- me dijo y apagó la lamparita. Me di media vuelta y besé su mejilla. Al rato sentí su brazo cruzar mi cintura, no me incomodaba como pensé que lo haría, al contrario, me sentí protegida.
~ Capítulo Cuatro
“Esto no se queda así.”
-En la puerta, cuando nos saludamos, no sentiste lo mismo que yo?- que acaso le pasó lo mismo?
-A que te refieres.
-No sé- me dio vuelta y me apoyo contra una pared- no sentiste ese escalofrío?- definitivamente sí, no solo fue mía aquella sensación, pero a pesar de que me preguntaba tan serio y tan de cerca, no pude contestarle.
Me tenía hipnotizada, completamente fuera del planeta tierra.
-Amber- me miraba a los ojos, podía sentir su respiración sobre mis labios, su cuerpo se había acoplado al mío para acomodarme. Cerró sus ojos, respiró profundo y decidió besarme. Cerré los míos también, pero cuando por fin sus labios habían echo un pequeño contacto con los míos, sonó el timbre y me preguntó.
-Donde queda el almacén más cercano?
-A una cuadra-hizo el ademán de negación, me miró a los ojos nuevamente, observó mis labios y luego mis ojos. Sonrió.
-Esto no se queda así- dijo. Se alejó de mi y entró al baño tranquilo.
Bajé las escaleras corriendo, el timbre parecía radio, no paraba de sonar.
-Ya voy!- Abrí la puerta y respiré.
-Que pasa?, por que demorabas tanto?
-Llegaste hace un minuto, como que tanto? Además me quede pillada con un mueble de la cocina.- reí algo forzada.
-A sí?- no me creyó- Y mi hermano?
-En el baño- le contesté lo más normal que pude mientras me dirigía a la cocina.
-Todavía?- me había seguido y no me di cuenta cuando cerró la puerta. Lo miré extrañada.
-Por que cierras la pu…-no pude terminar mi frase cuando me vi capturada por los suaves y deliciosos labios de Nicholas. Era obvio, quería seguir, pero estaba mal,-HEY!- me alejé y lo miré confundida y enojada- que haces- me miraba confundida.
-Pensé que…Amb, perdón… no sé en que estaba pensando.
-Solo promete que no lo volverás a hacer.
-Lo prometo- se vio rendido ante mi petición.-Ahora… ¿en que te ayudo?
-Creo que en nada por ahora. Si quieres puedes poner música en la sala de estar.-En que estaban pensando el par de hermanitos? Primero llega uno que ni bien sentí una extraña conexión desde el primer momento, pero eso no le da derecho a acorralarme de esa manera y tratar de besarme. Y el otro que me roba un beso de la nada y más encima se hace llamar mi mejor amigo. La verdad es que no se donde quieren llegar, pero por mí, ojala que no muy lejos, jugar a dos bandos no es bueno, menos si son hermanos.
-Si claro- salió y a los minutos escuche una de mis canciones favoritas “Mush Better”, como me conocía ese chiquillo.
El almuerzo no resultó tan incomodo como creí que iba a ser. Nick y yo no podíamos dejar de reír con las mil y un aventuras que Joe nos contaba. De vez en cuando me daba miradas que me dejaban volando y me iba lejos. Él era una persona bastante cómica y simpática, aunque el pequeño casi beso de hace un rato aún no lo olvidaba y me producía cosas en el estómago, al igual que el pequeño incidente con Nicholas el cual me tenia algo preocupada.
-Estuvo delicioso, felicitaciones a la cocinera.
-Gracias Joe- su sonrisa cada vez hacía más efecto en mí- ahora levantaré la mesa y luego subiremos a estudiar, esta bien Nick?
-Si claro, quieres que te ayudemos?-me preguntó
-Sacar las cosas de la mesa- le sonreí.
-Sacando platos, sacando cubiertos, sacando la sal- cada vez que tomaba algo decía “sacando”, me puse a reír de aquello y Joe se rió conmigo.
-Joe, si quieres puedes ver tele, escuchar música. Allí- apunte donde estaban los DVD`S- hay algunos videos y películas. Elige la que quieras, mientras le explicaré la materia a tu hermano.
-Espera, de casualidad no tienes alguna guitarra o algún instrumento?
-También tocas?- Nick tocaba excelente, no me extrañaba. Bueno sí, un poco.
-Sí creo que es de familia.
-Hahaha, si claro, aguarda un momento-fui a la habitación de Kevin y tomé la guitarra que él me había regalado antes de irse a estudiar. Bajé donde estaban los chicos- Toma, es de mi hermano, por favor cuídala.
-Si obvio que la cuido- la tomó y la observó- que linda guitarra.
-Kevin es un gran músico, quizás algún día armamos una banda. Tu de vocalista, el de guitarrista y yo en el teclado o batería.
-Buena idea, pero donde está?
-Mi hermano? Está estudiando fuera del país y la verdad es que no tengo la menor idea de cuando piensa volver- tomé la muñeca de Nicholas y lo tironee- vamos?- el sonrió malicioso.
-Hey Joe, ya volvemos. ¡Diviértete!-lo dijo en tono burlón. Abrí la puerta de mi habitación y lo invité a pasar.
~ Capítulo Tres
“¿Dónde está el baño?”
Son las once de la mañana, me quede notablemente dormida. Me duché rápido, me vestí casual y como estábamos casi llegando a la estación veraniega me puse pantalones cortos y blusa manga corta.
Fui al comedor y no había nadie, me dirigí entonces al refrigerador y encontré una nota:
“Amber, fuimos donde tu tía Lucy, necesitaba unos encargos. No quisimos despertarte, bien sabemos que estás cansada y posiblemente dormirías hasta tarde.
Cuídate, te dejamos dinero en el cajón al lado del televisor.
Llegaremos tarde, si quieres invitas a alguna de tus amigas o a Nick.
Besos.
PD: Nada de hacer fiestas (Te queremos)
Mamá.”
Esa posdata estaba demás, ya me había quedado claro que “Nada de fiestas sorpresas mientras nosotros no estemos”. Recordé que tenía que ir donde Nick…mejor llamarlo y que venga él.
-Diga?
-Jerry, soy yo, Amber. Mis padres salieron y me dejaron invitarte a casa, si quieres vienes tu para ayudarte.
-Ah, si claro pero…
-Pero?
-Mi hermano llegó hace poco y bueno…puede venir conmigo?
-Ah, si. Invítalo, no tengo problema en que venga, así aprovechamos de compartir juntos los tres.- ya lo conocía pero media hora no basta y además fue hace muchísimo tiempo, quizás ni se acordaba de mi.
-Ok, nos vemos.
-Espera!- casi lo dejo sordo - no quiero almorzar sola, pueden venirse antes y almorzar conmigo?
-Si claro, vamos en un rato.
-Gracias, te quiero!
-Yo igual… créeme que yo igual- lo último lo dijo en susurro pero igual lo logré escuchar y luego colgó. Hice una limpieza flash, ordené lo que tenía que ordenar, y de pronto escuche el timbre de la casa, bajé corriendo las escaleras, me tropecé pero no caí.
Abrí la puerta y vi a mi amigo con una enorme sonrisa en el rostro y detrás de él un chico no mucho mas alto que él. Pelo ondulado, algo largo y oscuro. Ojos marrones y una sonrisa muy familiar.
-Hola- pronunció Nick algo embobado por lo que yo andaba trayendo.
-Hola Nick- le di un beso en la mejilla mientras los invitaba a pasar.
-Hola Amber- esa voz tan…tan hermosa, como puede un niño cambiar la voz de ardilla por una tan varonil? Como quiera que sea, me consumió viva y por completo, puedo afirmar que si fuera un helado estaría completamente derretida.
-Ho…Hola- dije bastante nerviosa, al saludarlo sentí un escalofrío recorrer toda mi columna y al parecer, no solo a mí me pasó. Él también quedo inmóvil por unos segundos.
-Que les pasa?, no se queden ahí como momias- Nicholas se fijó en lo que había ocurrido.
-Nada…- le respondí haciéndome la desentendida-¿Por qué?
-No sé, solo que…ah olvídenlo. Que cocinaremos?- miró hacia la cocina. Joseph me quedo mirando fijo y me puse aún más nerviosa.
-Spaghetti?- sugerí.
-Si, buena idea.- dijo Nick.
-Déjame ir a revisar si no falta nada, ustedes acomódense mientras- Justamente revisando la despensa encontré todo, menos la salsa para ponerle encima.
-NICK!- lo llamé, una ves estaba en la cocina- Falta la salsa.
-Yo la voy a comprar. Joe me acompañas?
-No puedo, debo ir al baño- hizo cara de urgido.
-Amm, entonces voy y vuelvo. No tardo- Nick salió rápido y yo no sabia que decirle a su hermano mayor que me miraba con cara de suplica.
-Joe…quieres algo? Bebida, jugo?
-No gracias- me sonrió- donde está el baño?
-Ha sí, ven sígueme.- lo guié hasta el segundo piso. Íbamos pasando la primera habitación cuando sentí que sus manos atrapaban mi cintura en un movimiento rápido y segundos después me preguntó susurrándome al oído.
~ Capítulo Dos
“La historia”
Era un nuevo día, el sol resplandecía como nunca. A por cierto, no les he dicho nada acerca de mi.
Me llamo Amber y estoy por cumplir 16 años, tengo una hermana pequeña de 7, Cecile, que al contrario de muchas hermanas menores, ella es muy adorable y cariñosa, por otro lado está mi hermano mayor Kevin, que hace más menos un año que no lo veo, desde que se fue a estudiar a
Lo extraño de sobremanera, a pesar de no llevar la misma sangre es mi hermano mayor y compartimos desde la infancia, eso nadie lo puede cambiar, además el es mi pañuelo de lágrimas, mi compañero, mi todo. En cuanto a mis padres, la relación que llevamos se ha ido desmoronando, los quiero mucho, pero hay veces que de verdad deseo que desaparezcan. En conclusión, no nos llevamos de las mil maravillas. Y por último mi bien agraciado mejor amigo Nicholas Jerry. Nos conocemos desde los 10 años, sus padres se separaron cuando apenas tenia 8 añitos. Actualmente vive con sus padre apocas cuadras de mi casa. Su madre y sus otros dos hermanos, Joseph y Frankie viven en otra ciudad. Tuve la oportunidad de conocerlos hace ya un largo tiempo, lo recuerdo perfectamente. Por desgracia no fue el mejor momento ya que ese día Denisse, la madre de mi amigo , apareció de sorpresa en la casa de él, quien al verla salió corriendo a saludarla, acto seguido mandó a Joe a que fuera al patio con nosotros, quien hizo caso a la primera. Lo seguimos, pero a mí se me tenía que ocurrir la fantástica idea de ir al baño urgente, así fue que me enteré del porqué estaba Denisse en esa casa.
Había ido a reclamarle la pensión alimenticia por ambos hijos que debía criar, su voz no era fuerte ni en tono rudo, al contrario, era dulce y agradable a mi parecer, lo cual me sorprendió. Desde ese día que no me cabe en la cabeza el por qué estaban separados, si ambos eran tal para cual, o por lo menos eso creía yo.
Salí corriendo al patio, las ganas de ir al baño se me habían quitado.
-Qué hacen?- ambos hermanos estaban sentados en el pasto.
-Conversábamos- respondió Joe.
-Chicos, les puedo hacer una pregunta?- les dije amable.
-Si claro, que pasa?-Nick me miro con esa mirada tan tierna que siempre ha tenido.
-Por qué sus padres están separados?- la cara de Joe pasó de felicidad a rotundo enojo.
-Creo que ese tema no te interesa en lo absoluto.- me respondió el chico adolescente de pelo liso y corto.
-Perdón si les incomodó- me arrepentí hasta el fondo de mi alma en ese momento. Traté de que el más grande de los hermanos me mirará a los ojos para que viera que era sincera.
-No, no te preocupes-dijo Nick-pero la verdad es que nunca lo supe.
-Ahh..-me quede sin comentarios.
-Lo peor de todo es que no veo a mis hermanos muy seguido y a veces me siento bastante solo.- confesó Nick con tristeza.
-JOSEPH NOS VAMOS-La voz de Denisse llamó al hermano mayor a quien le corrió una lágrima por la mejilla antes de pararse y marcharse.
-Odio esto, quisiera que todo fuera como antes-dijo el chico de ojos hermosos y sonrisa triste. No podía evitar no ponerme triste también.
-Yo también hermano- se abrazaron como si no se volvieran a ver por años y razón tenían- cuida al pequeño y trata de venir más seguido,-dijo mi amigo contagiado con la tristeza.
-JOSEPH! Apúrate, nos espera un taxi.
-Ya Mamá!-le gritó Joe.
- Toma hermano- Joe sacó una cadena estilo militar y se la pasó-para cuando te sientas solo, acuérdate que siempre estaré contigo.
-Gracias.-
-Adiós Amber- me dio un cálido beso en la mejilla, al parecer había olvidado mi incomoda pregunta. Su perfume quedó impregnado en mis narices y entre tristeza y emoción vimos irse a la otra parte de la familia de Nicholas.
-Nick, creo que mejor me voy. Nos vemos mañana- le di un beso en la mejilla
-Nos vemos- me abrazó tan fuerte como pudo por que casi me quedo sin respiración- perdón, necesitaba un abrazo fuerte.
-No te preocupes, sabes que puedes apretujarme cuando quieras, mi casa queda a menos de una cuadra de la tuya. Adiós- besé su mejilla, salí por el pasillo que unía el patio trasero con el delantero y corrí hasta mi casa.
Desde ese día que Jerry no habla sobre su madre, solo de sus hermanos. Por cierto, Jerry es el segundo nombre de Nicholas.

~ Capítulo Primero
“Mi Mejor amigo”
“La vida es tan frágil, que si no la sabemos aprovechar podemos perder tiempo, que afines de cuenta nos terminamos arrepintiendo.
Cuantos de nosotros hemos querido retroceder el tiempo?”
-Si, si papá, por que no mejor sigues con tu trabajo?- Estoy harta de que me digan que hacer. Siempre lo mismo, Amber esto, Amber esto otro. ¿Por que no me deja tranquila de una vez?
-Amy no le contestes a si a tu padre- esa era mi madre, siempre defendiéndolo.
-No te metas- le grité.
-Amber no tienes derecho a gritarle- estaba enojado y se le notaba en su tono de voz. Ya me estaba acostumbrando, no había día en que no peleáramos.
-ME TIENEN HARTA!- Grité y me fui directo a mi habitación, el portazo debió escucharse mínimo desde esta avenida a la siguiente. Prendí mi computador, Puse el volumen al máximo para así no escuchar los gritos de mis padres pidiéndome que volviera para arreglar las cosas. Una vez que solo se escuchara la música, me tiré encima de mi cama y tomé mi almohada para ahoga el llanto que me producía cada pelea. Eran inevitables, pero el cargo de culpa también era insoportable.
-Amber, vas a cenar?- la dulce voz de mi pequeña hermana de 10 añitos me despertó.
-Cecile, no tengo ganas de ir a cenar, gracias por avisarme de todos modos- le di un beso en su pequeña frente.
- Si quieres puedo traértela a tu habitación.-me sonrió con esa sonrisa tan única que solo ella tiene.
-No te preocupes enserio- le dije.
-Esta bien, pero no estés a mitad de la noche paseando por la cocina, por que el ruido del refrigerador me da miedo- reí con su comentario tan inocente.
-Ok, ok…te lo prometo, ahora anda a cenar que tampoco quiero ver a una niñita aparecerse a mitad de la noche para que le prepare una leche achocolatada.
-Esta bien- dijo resignada- te quiero hermanita- salió corriendo.
-Yo también- susurre para mí cuando ella ya estaba muy lejos. Me dirigí a baño, estaba literalmente “Echa un desastre”, así que decidí darme una ducha para pasar todo el mal momento vivido. Al salir revise mi celular como de costumbre, y me tope con un mensaje de mi compañero de curso.
“Necesito ayuda no entiendo la última materia de música. Por favor me enseñas?. Nicholas.”
Este chico desde el día en que llegó a la academia de música que me pide ayuda casi siempre, en realidad, todos los días. No sé si le costará enserio o es un pretexto para verme fuera del horario de clases. Marqué su número y espere a que me contestara.
-Puedes? – me pregunto antes de poder saludarlo.
-Nick, estem… hoy no, además que es muy tarde. Puede ser mañana?
-Está bien, y muchísimas gracias como siempre. Ah si, antes que me olvide, ayer llegó mi hermano mayor, te acuerdas de él?- de que si me acuerdo? Está bromeando o que. Obvio que me acuerdo.
-No, no me acuerdo…como se llamaba?- claro, intenté sonar convincente, pero creo que no resultó.
-Hahaha, no te hagas la inocente, obvio que te acuerdas. Se llama Joseph.- por algo era mi mejor amigo, lo sabe todo, hasta lo que he tratado de ocultar todos estos años.
-Mañana lo reconozco si?, ahora debo dormir, he tenido un pésimo día.- traté de terminar la charla.
-¿Peleaste con tus padres de nuevo?- que come que adivina.
-¿Tu que crees?
-Amber, las peleas no te hacen bien y creo que hemos conversado de eso antes.
-No te comportes como papá por favor.
-OK, ok, pero prométeme que tratarás de calmarte y pensar las cosas antes de actuar.
-Cuídate, adiós- fui cortante, acaso no entendía que no quería hablar de ese tema?
-Hey, espera…te quiero Amy- de la preocupación paso a ser como era siempre, tierno y amigable.
-Yo igual- me despedí.
Somos amigos, y desde hace mucho que nos tratamos así. Las personas que lean esta historia que le quede claro que no somos novios, solo amigos, los mejores amigos. Puede que sea muy lindo, guapo y sexy, pero lamentablemente no es mi tipo y tampoco somos muy compatibles. El ser tan “Nick” a veces me fastidia, el ser tan caballero, tan tranquilo y sereno, nada comparado conmigo. Sin embargo a veces le digo que es “mi ángel” por que de verdad me alegra la existencia y ahora último que no está mi hermano mayor, es mi cómplice y quien me escucha cada capricho. Le colgué.
Me desperte con un nudo en la garganta, al encontrarme totalmente sola. Observe por la ventana, lluvia. Como siempre la habia en Forks. Ya nada me sorprendia, nada me interesaba, el.. se habia ido. Tome asiento frente a mi ventana, observando un par de arboles moverse hacia los costados, por el fuerte viento que soplaba afuera. Mis ojos lentamente se fueron cargando de lagrimas, cuando comenze a pensar en los tiempos que su existencia estaba junto ami. Un escalofrio recorrio toda mi anatomia, pensando que tal vez el nunca podria regresar. Lo habia perdido.. para siempre. Nunca me lo podria perdonar, ahora me doy cuenta como algunos errores pueden quitarte a la persona que amas con locura. Un simple error y la vida te castiga sacandote a lo que te daba sentido, lo que te da... vida. En menos de lo que me imaginaba estoy aca.. sola.. deprimida, reprochándome a mi misma el haber sido tan estupida, el haberlo dejado ir. Nada tenia sentido en mi vida, no le encontraba nada bueno a las cosas, que ciertamente eran buenas de vez en cuando. Desaprovechaba las pocas oportunidades que aparecian en mi vida, para comenzar de nuevo.. ser feliz. Me resigno totalmente a vivir sin el.. lo estare esperando, como le prometí, tal cual que el me prometio que nunca me olvidaria. Al parecer lo hizo... 5 meses desde su partida, ni una sola llamada, mensaje, carta alguna que demuestren interes.. o que simplemente me recuerda. Se que es totalmente en vano , mi espera sentada delante de la ventana en la que simpre solia treparse, para entrar a mi cuarto , sin que mi padre se entere.El no volveria, ni aunque quisiera.. lo sé. Pero no puedo evitarlo, esa pequeña lucesita de esperanza dentro mio, no se apaga y al parecer no lo haria por mucho tiempo. Las frias lagrimas, corrian por mi palido rostro, haciendome sentir peor cada vez más. Esto que era lo que sucedía todos los dias.. no estaba sorprendia. Habia terminado mis estudios y se que es tiempo de buscar un empleo, pero no tengo ni las mas minimas fuerzas de hacerlo, no emocionalmente. Se que nunca me repondría de esto, me conosco, pero en cierto punto de mi vida, se que algo aprendere. Alguna lección quedara marcada en mi corazon, para no poder sufrir mas en un futuro. El , mi primer amor , el unico que se robo mi corazon cuando menos lo esperaba, el.. el que ahora me abandono para hacerme sufrir hasta el ultimo segundo de mis dias. El que se llevo todas las ganas de vivir y ser feliz consigo, cuando decidio marcharse. El.. el que se fue en el momento menos pensando dejándome completamente vacia. Esos vacios que solamente una persona totalmente especial puede llenar y nunca puedes reemplazar , esa persona es justamente la que uno nunca podra tener. Quieras o no , la vida nunca te concede lo que necesitas desperadamente, debes luchar por lo que quieres o nunca lo tendrás. Yo por mi parte, me canse de luchar.. me rindo, mi corazon se muere en el intento, nunca podre llenar este vacio con nada ni nadie. Es lo que me toco y debo aprender a vivir con ello.
Pero otra parte de mi cerebro esta reclamando por el, que debo correr hacia donde sea que rayos este y decirle que mi vida lentamente es una agonia sin el . Lo haria , pero no tengo ni la mas minima idea de donde se encuentra. Seria otro dia mas , perdido en vano sin saber donde esta. Ninguno de mi mas cercanos amigos si se les puede llamar a las personas con las que hablas poco y nada durante el dia, quiere decirme donde esta porque ni quieren que me siga lastimando. Ellos no tienen ni la mas minima idea de lo que estoy sufriendo en este mismisimo momento o lo que sufri estos pasados 5 meses sin su amada compania. Y nunca lo entenderan. Sequé las lagrimas que adornaban mi cara y suspire profundamente. Segui observando el mismo paisaje de siempre, nada cambio, todo sigue exactamente igual, salvo su ausencia.
Después de un rato de nostalgia, tome mi abrigo y sali afuera, sin siquiera dándole una respuesta a mi padre que preguntaba a donde me dirigia. Comenze a caminar sin rumbo alguno, perdida entre mis pasos me tope con el enorme bosque de Forks. Al mismo tiempo comenzo a caer una pequeña llovizna sobre mi. Sabia que ese bosque era de lo mas peligroso, pero sin darle importancia a las advertencias de todo el mundo, me adentre en el. Comenze a caminar, sin dirección concreta, observaba los altos arboles, algun que otro animal, y como la lluvia hacia de todo este bosque una maravilla. Continue a paso lento, hasta que bruscamente mi cuerpo se detuvo.
Obseve a mi alrededor... me encontraba exactamente en el lugar de su despedida. ¿Habia llegado ahí intencionalmente o mi subconsciente totalmente desinteresado me trajo de pura y nada mas que pura casualidad? . Yo diria que es la primera opcion. A medida que pasaban los segundos en ese lugar, unas ganas de llorar a mares me invadian totalmente. En ese mismo segundo comenze a correr, queria salir de ahí , alejarme de ese lugar que a lo unico que me recordaba eras dolor y sufrimiento. Corria y corria cada vez mas rapido, con la intención de que ese lugar prácticamente dejara de existir para mi. Cuando menos lo espere, tropece con la raiz de un gran arbol e inmediatamente mi cuepo callo en un fuerte impacto contra el humedo suelo. Me quede inmóvil, sin fuerzas para levantarme y tampoco queria hacerlo. La angustia llego a mi nuevamente, no importaba que tan rapido corriera o que lejos este siempre me alcanza y se apodera de toda mi anatomia. Las lagrimas se hicieron presente, no era novedad alguna más que nada se habia vuelto una costumbre. Deje mis pensamientos llevar y me hundi en un profundo sueño.
Después de un tiempo, una perdida voz comenzo a despertarme. Lo hizo del todo y cuando pude observar con claridad el lugar, era mi hogar. Me encontraba tapada con una frasada en el sillon de nuestro living. Mi padre medio dormido tambien en un sillon de enfrente. Al parecer me habia desaparecido y me encontraron, pero nada de eso me servia ahora.
Porque sin su presencia aquí, no importa en donde este o en que estado me encuentre la nostalgia es viene por mi todos los dias, y no puedo huir de ella. La angustia se estaba volviendo compañía de todos los recuerdos que se involucren con el. Me sentia completamente sola y sabia que me iba a sentir asi por mucho mas tiempo....
Fin.
Autora y Creditos a : MICA [LINK]
Por fin había llegado el día tan ansiado, tanto tiempo esperando verlo en vivo y en directo y hoy por fin cumplía uno de mis grandes sueños, iría a ver a Jesse McCartney en primera fila, todo gracias a mis padres que para mi cumple me regalaron la entrada que hace tanto quería.
No daba más de nervios, por fin habíamos llegado al recinto. Pensé que habrían menos personas esperando pero me había equivocado.
Las luces apagadas y la batería sonando…él se avecinaba y todas gritábamos a más no poder!
Por fin Jesse hacia acto de presencia, lágrimas de emoción rodearon mi rostro en un par de segundos.
-AHHHHHHHHHHHH!! JESSEE!! – gritaba con todas mis fuerzas, me dolía la garganta y seguía con más fuerzas aún.
El concierto llegaba a su término y no lo podía creer, todo había pasado tan rápido, había estado tan cerca de tocar su mano.
De pronto una luz enceguecedora apuntó a lugar en donde estábamos algunas chicas y yo De pronto escuche a Jesse llamar por el micrófono –Hey, tú, la de chaleco negro- me tomo varios segundos asimilar que me estaba llamando a mí, pero la chica del lado empezó a gritarle pero el le respondió- no, no, la otra chica- yo era la única que andaba con chaleco negro. Hice el gesto de decir yo? Y el dijo que sí. Un guardia me tomó del brazo y me guió hasta las escaleras para subir al escenario. Jesse se me acercó y acarició mi mejilla.
-Cual es tú nombre?- me preguntó.
-Mary- le respondí algo avergonzada, los gritos de las fans me tenían media aturdida. Era muy diferente estar entre ellas que sobre el escenario, más todas esas luces y focos que te hacían perder la orientación de vez en cuando.
-Me gusta el nombre Mary, es bastante lindo- pasó un momento y se puso a cantar. Tomó mi mano entre las suyas- gracias por estar aquí – dijo entre versos.
[LETRA CORO se show xd! Algo asi own.. you know..Oh oh? OH OH= OH OH? Naaaa.]
Mientras cantaba se arrodilló enfrente de mí y cantaba con tal pasión que su calor me invadió de inmediato. Era una sensación bastante extraña y nueva, pero me gustaba bastante. Comenzó a hacer movimientos pélvicos que nunca pensé que haría, eso me descolocó y en un momento solo quería tirarme encima de el. Puso su cara entre mis piernas y sentía su respiración exageradamente agitada. En un descanso de menos de medio segundo beso una de mis piernas, luego de eso dirigió su mirada hacia la mía y seguía cantando, esta vez sentí que solo estábamos él y yo. Los gritos se habían apagado. Acercó su rostro y rozó su nariz con la mía, nuestras frentes estaban juntas y solo bastaba un pequeño empujoncito para besar sus agotados labios.
-Girl you are my oxygen.-tomó mi mano e hizo que me parara del asiento. Me abrazó mientras y me susurró al oído con el micrófono ya bastante alejado- Ahora me esperarás en el camerino yo volveré dentro de 15 minutos. No quiero que te vallas- tomó mi mano nuevamente y nos dirigimos hacia atrás del escenario mientras los gritos que en mi mente habían desaparecido volvían como un estruendoso ruido sin fin. No caminamos demasiado, había un pasillo con varias puertas y en una de ellas decía su nombre.
-No terminaré de ver tu concierto- le dije avergonzada.
-No te preocupes, te daré algo mejor- abrió la puerta y me dejó entrar primero. Un guardia se le acercó y le preguntó en cuanto tiempo subiría nuevamente.-Solo cinco minutos, quiero tomar agua, cambiarme la polera y darle un autógrafo a la chica.- el lo repitió en voz baja y se fue.-Bueno, toma asiento- me dijo mientras abría un mini refrigerador y sacaba una botella de agua.- Quieres? – me pregunto y yo negué con la cabeza. Se fue hasta donde parecía ser un guardarropas y sacó una polera blanca entera.
Me sorprendió que se sacara ahí mismo, enfrente mío la que andaba trayendo para cambiársela, me preguntaba si se acordaba que me encontraba ahí también. Él notó mi rostro sonrojado- Por que te sonrojas? Tengo algo de malo?
-No, no, no es eso…-tomé aire- es que no pensé que estaría aquí en tu camarín, es extraño.
-Hahaha, no te preocupes. No había traído a nadie antes que a ti aquí.
-Enserio?- había visto videos en que él también llevaba a las chicas detrás del escenario.
-Siempre las dejo detrás del escenario para luego darles un cd autografiado, pero nunca hasta aquí.
-Y por que?- se había sentado al lado mío y pasó uno de sus brazos por detrás de mi espalda.
-Por que tu no eres solo una fan- se acercó y lentamente besó mis labios. Su mano desocupada llegó hasta mi pierna y la comenzó a acariciar. Eso provocó algo dentro de mí que solo él pudo darse cuenta. Se alejó y me miró con detención.- Eres…demasiado especial para serlo.
-Pe…pero tu eres famoso…yo una simple persona que vino a verte.
-Por lo mismo, encontré a esa persona que me hacía falta.- esta vez acarició mi mejilla con su pulgar. Su móvil comenzó a sonar.- Voy en un minuto- colgó. –Debo terminar el show, por favor…no te vallas aún.- rozó sus labios con los míos en un acto de malicia. Yo por mi parte solo solté un suspiro, aquel chico me había cautivado con sus canciones, pero ahora me había engatusado con su sutileza y malvada personalidad. Malvada no me refiero a mala, sino a maliciosa, tortuosa. Hacía las cosas que justamente no debía hacer para que yo le diera un sí como respuesta.
-Esta bien, me quedo- le sonreí mientras el me paraba del sillón junto con él.
-Solo quince minutos y vuelvo.- tomó mi rostro y lo acercó hasta que nuestras boca son tenían como separarse. Besó mis labios con desenfreno y le seguí el juego- ya vengo.
En esos quince minutos no hice mucho, olí el perfume de sus ropas, que por cierto era tan embriagador que pensé que perdería la conciencia. Ese aroma era tan de él, y eso que no lo había conocido más de veinte minutos. ¿Puede un tipo enamorarte con tan solo besarte y decir cosas lindas? Si, si podía, y él lo había echo conmigo. No se si lo habrá echo antes con otra fan o alguna otra persona, pero le había funcionado perfecto esta vez. Me volví a sentar en el sillón, la adrenalina de aquella noche me estaba tomando la cuenta, un sueño repentino se apoderaba de mi y de mis extremidades…
-Mary…despierta- sus ojos verdes tan cerca de mi como lo habían estado hace algunos minutos.
-Oh, perdón.
...Continuará.
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