Bienvenid@s

Con Agrado queriamos invitarl@s a que lean nuestras pequeñas historias dedicadas e inspiradas en nuestros queridimos Taylor, Nick, Joe, Kevin, Jesse, Justin, entre otros.
Si no es mucha molestia, dejar un comentario en el Tagboard no quita mucho tiempo. :D
Gracias por visitarnos y entretenerte.
Atte.Ale&Isis

The Neighbor [El vecino]

miércoles, 22 de julio de 2009


Soy una idiota, estúpida, y todos los sinónimos que se les pueda atribuir a aquellas palabras. El haber dejado pasar tal oportunidad ha sido el peor error de toda mi vida.

Para aclararles un poco el tema, resulta que cuando pequeña, mi vecino, Nick era el pequeño más lindo del vecindario, por lo mismo le tenía cierta envidia, siempre lograba lo que quería y poco menos yo lo odiaba. Resulta que un amigo de él me dijo que a Nick yo le gustaba, pero como toda infante, no le creí una sola palabra, me incentivó a odiarlo más, pero este pequeño creció, al igual que yo.

Nicholas se había convertido en un adolescente, y vaya que adolescente. Me traía loca; sus perfectos rizos, su sonrisa seductora que dejaba ver sus perfectos y blancos dientes, su cuerpo bastante bien formado para tener solo dieciséis años, todo eso , me gustaba más de lo que hubiese querido, pero había un problema; él se había olvidado completamente de mi, mientras que yo, estaba irrevocablemente enamorada de él.

Para él yo no existía, o eso creía, para captar su atención, me paseaba casi todas las tardes por la villa, caminaba frente a él y ponía mi mejor cara, pero nada servia, él seguía su vida como si nada. Esta situación me tenia harta, ya no aguantaba su indiferencia, no aguantaba que cuando caminaba con mi mejor pinta frente Nicholas, él siguiera con lo suyo sin siquiera mirarme de soslayo,

- ¡Decidido! – Musite cuando estaba sentada en mi cama – ¡hoy día mismo, le hablo! – me levante de mi cama y camine a mi closet, una polera blanca, un jeans pitillos azul, unas converses plateadas, fueron las elegidas para salir y caminar hacia él. El día estaba lindo, no hacia ni calor ni frío, respire profundo, tome mis llaves y salí a la calle, camine decidida hasta el parquecito que había en la villa, y como me imaginaba allí estaba Nicholas, sentado en la sombra de un árbol, con los audífonos puestos y mirando hacia la nada. Otra vez tome aire fuertemente y camine a paso firme hasta llegar al árbol, sin pensarlo dos veces me senté al lado de él, apenas me vio abrió los ojos como plato, se saco un audífono y me miro confundido.

- Hola – susurre, y los nervios hacia que cada parte de mi anatomía tiritara y mi corazón latiera a mil por hora.

- Hola – musito él y se saco el otro audífono, miro su i-pod y lo apagó- ¿como estas? – susurro tranquilo.

- Yo…eem…bi…bien – podría decir que hasta mi sobrina de dos años habla muchísimo mejor que yo. – ¿y…y…tu? – que entupida podía sonar yo nerviosa.

- Bien - ¡fuck! Ya se me había acabado el tema de conversación. ¡AH! No esperen, tenia que decirle que le amaba perdidamente.

- Yo…emm, tengo que decirte algo – ¡bien! Primer paso.

- Dime – sus ojos se posaron en mí y mi cuerpo se estremeció completamente.

- Se que no me conoces bien, de hecho yo a ti no te conozco bien – que manera tan estúpida de presentarme era esa. Él sonrío tiernamente.

-Em, okei- rió y yo me sonrojé.

-Es que…bueno… desde hace mucho que tú…- mire el cielo tratando de escapar a su mirada.

-Yo qué?- acomodó un mechón de mi cabello que se había desordenado por causa del viento, lo que produjo un aceleramiento excesivo en mi pobre corazón.

-Tú…- iba a fijar mi mirada en la suya nuevamente pero sus cálidos labios me atraparon antes de hacerlo, abrí mis ojos como plato y pude ver su rostro, sus ojos cerrados y su expresión me delataban que algo en mi le gustaba. Me deje llevar por el encanto y cerré mis ojos, pose mis manos en su delicado rostro. El beso no era más que un simple juego, sus labios tomaban los míos suavemente y yo hacia lo mismo con los suyos. Al cabo de un largo rato separo de mí lentamente y mantuvo los ojos cerrados por un momento, y al abrirlos me miro con ternura.

- Créeme que se quien eres –acaricio mi rostro con suma delicadeza.

- ¿En…enserio? – mis manos tiritaban desmedidamente.

- Sip – musito como un niño – eres la chica de la cual he estado enamorado toda mi vida. - Quede helada, no podía creer lo que escuchaba, mi sueño, mi tan anhelado sueño se hacia ahora realidad, suena cursi, pero es verdad.

- No…no puedo creerlo – susurre y mire el rostro de Nicholas, quien no hacia mas que sonreír.

- Créelo- musito antes de abrazarme por la cintura y susurrar en mi oído – te amo.



Autoras: Isiis&Ale-.



Ascensor

sábado, 18 de julio de 2009


La profesora se dedicaba a nombrar las parejas del trabajo “Entrevistas a profesionales”, en mi mente rogaba a todos los dioses que no me tocara con el egocéntrico de Nicholas, le odiaba, era la persona mas detestable que conocía, creía que podía tener a cualquier chica a sus pies, pensaba que podía conseguir lo que quisiese con un simple coqueteo, y varias caían a sus pies, pues, le consideraban “lindo”

- Bieber con Nuñez – ¡maldita sea, esta señora no pensaba nombrarme nunca!, la profesora siguió nombrando parejas, me desesperaba al paso de los segundos, no podía ser tan cruel la espera, para relajarme, me puse a dibujar garabatos en una hoja de papel.

- Y quedan solo ustedes dos… - ¡no! – Jonas y usted señorita – dijo dejándome un papel sobre mi mesa que decía “ingeniería en construcción”.

- pe…pero, ¿no hay posibilidades de que lo haga yo sola? - rogué con cara de ángel a la profesora, ella me miro extrañada.

- ¿Acaso te causo miedo chiquita? – ¡como se atrevía a llamarme así! ¡Que se cree este engendro!

- Cállate tarado – no me hizo caso, se sentó a mi lado sin siquiera pedir permiso, que chico tan insoportable podía ser Nicholas.

- Sé que se terminaran llevando muy bien después de este trabajo – musitó la profesora y se alejo de nosotros.

- Si claro –susurramos con odio los dos al mismo tiempo.

- ¿y bien que nos toco cerebrito? – pedazo de….

- Hagamos algo, hacemos la entrevista y no nos dirigimos nunca mas la palabra – sonreí irónica.

- Me agrada la idea – dijo y ni se digno a mirarme.

- Bien pues, hoy después de clases en el edificio que queda en la esquina, por lo que se hay un ingeniero allí- dije mientras seguía dibujando en mi hojita de garabatos-

- como sea –musito mirando hacia la nada y en ese momento sonó el timbre de receso. Antes de salir de clases, Nicholas miro mi dibujo – dibujas mal – dijo cuando ya caminaba hacia la salida del salón.

- Y tú eres un idiota – respondí rápidamente.

Después de eso salí al receso, tocaba almuerzo así que me dirigí al comedor, tome una bandeja y empecé a comer.

No se como, pero la tarde paso mas rápido de lo que hubiese querido y en ese momento estaba parada en la entrada del edificio donde haríamos la entrevista con el niño ego. Habían pasado ya quince minutos y Nicholas aun no aparecía, me estaba desesperando, como podía ser tan irresponsable.

- Bien y a donde tenemos que ir – musito Nicholas cuando llegó.

- ¿Sabes lo que es la puntualidad? – dije mostrándole el rejolito que aparecía en la pantalla de mi celular.

- Ya estoy aquí, eso es lo que vale – me miro entrecerrando lo ojos.

- Si…bien pues, tenemos que entrar por acá, y preguntar en que piso esta la oficina- el asintió y entramos al edificio, caminé decidida hasta la recepción con Nicholas a mi siga – Buenas tardes, necesito saber en que piso puedo encontrar un ingeniero en construcción – la chica de la recepción me sonrío y al momento contestó.

- En el octavo piso, oficina 826 – Asentí, di las respectivas gracias, y camine al ascensor.

- ¿Podrías esperarme? –dijo Nicholas frustrado.

- Apúrate – musite cuando apretaba el botoncito del ascensor, él se había quedado paralizado fuera de éste y de pronto una sonrisa malévola se dibujó en su rostro, entró antes de que ambas puertas se cerraran completamente. Piso 2…piso 3…piso..? Qué paso?

Las Luces comenzaron a tintinear, miré extrañada a Nick que no hacía nada más que reírse despacio.

-Que haces?, acaso noves que esto anda mal?

-Si, lo sé.

-Entonces, por que te ríes.-era claustrofóbica, odiaba subirme a ascensores.

-Acaso no viste el cartel de “Ascensor en manutención”- quedé helada, mis sentidos se apagaron, solo escuchaba los latidos de mi corazón.

-Por…por que no me detuviste?- mi voz estaba perdiéndose , y la luz con ella. A oscuras, solo escuchaba nuestras respiraciones y respectivos latidos, los míos estaban mucho más acelerados que los de Nick…Por que? Algo chocó contra mí, luego una respiración calmada se acercó a mi oído. Mantuve silencio, un escalofrío recorrió mi cuerpo completo cuando mi compañero decidió morderlo con delicadeza y sensualidad.-Que..Que haces Nick.

-Shht…solo- su susurro me hizo estremecer aún más- quiero…- ya sabía por que todas las chicas caían rendidas a sus pies, si con aquella voz tan varonil y masculina no podías negarte ni en el peor de los casos, como éste.

-Alto- me alejé, y oculté mi cara debajo de mis manos, mi cara ardía- Respóndeme, por que no me detuviste y subiste conmigo al ascensor!- le dije muy cerca para que ésta vez viera que hablaba encerio.

- No quise… - contesto como si nada.

- Eres idiota – quise empujarlo, pero fue más rápido y tomo mi brazo, sonrío.

- ¿Por qué me odias? – musitó a centímetros de mi rostro.

- Eres un narcisista, y no me agrada – rozo su mejilla con la mía, ¿Qué pretendía? No volvería a caer en su juego.

- En que te basas para decir eso de mi? – ahora rozaba su nariz con la mía y entrelazaba sus dedos con los míos. ¡No!, no seria una más.

-¡Basta Nicholas! – me moví bruscamente – ¿Que crees? Que voy a ser de esas que tu logras conquistar, por que créeme que no lo vas a lo… - me vi interrumpida en mi monologo, ya que Nicholas me besaba desaforadamente y acariciaba mi cuerpo sin tapujos, respondí al beso y lleve mis manos a su rostro, le acariciaba con desesperación, pero dios santo, ¡donde había quedado mi sentido común!, da igual me dije a mi misma. Nicholas tomó mis muslos y me elevo para que así yo cruzara mis piernas a su cadera y eso fue exactamente lo que hice.

Me desespere cuando comenzó a besar mi cuello y producto de ello comencé a jugar con sus alucinantes rizos, poco tiempo después volvió a mis labios, los mordía con delicadeza, sin causarme daño.

- Te…odio – musité en medio del beso.

- No…te…creo – respondió agitado.

-Hay alguien ahí?-Una tercera voz hizo acto de presencia. Miré a nicholas aterrorizada por el estado deplorable en que ambos nos encontrábamos.

-No…no digas nada.

- La…la entrevista – modulé y golpee mi frente.

- ¿Crees que me interesa ahora? – beso otra vez mis labios, comenzó a impartir besos por cuanta parte de mi anatomía se le cruzara, hasta que llego a mi mano, beso el dorso de esta con cariño.

-Qué?-Aquel beso fuñe solo el comienzo, su mano caliente comenzó a subir lentamente debajo de mi blusa, pero como no me gusta perder Pan ni pedazo, le saqué la corbatita del colegio y comencé a desabotonar lo botones de su, hasta ahora, camisa sin arrugas.

De un momento a otro la camisa y la blusa adornaban el suelo del ascensor, no podía creer el estado en el que me encontraba, había desatado mi lado animal, sentía como nuestras pieles ardían, nuestras respiraciones se aceleraban y nuestros labios pedían contacto, ¿para que se lo negaríamos?

Bese bruscamente sus labios y él enseguida comenzó a mover su lengua desesperada por mi cavidad bucal, ladeaba su cabeza para así hacer mas extenso su recorrido por mi boca, mis manos se movían desesperadas por todo su torso, me sorprendía que un chico que no mas de 16 años tuviera tal cuerpo, completamente marcado.

Sus manos hacían lo propio con mi cuerpo, acariciaban mi espalda, mi cintura, mis brazos, comenzó a besar mis hombros y allí se entretuvo bastante.

-Nicholas… - me miro o por lo menos eso creí, la oscuridad no permitía mucha visibilidad.

-Dime – musito tranquilamente.

- ¿por qué haces esto? – abraso mi cintura con sus fuertes brazos.

- Siempre me gustaste, pero, pensé que jamás me harías caso, no creí que te fuera a gustar un mujeriego como yo… - escondió su rostro en mi cuello.

-¿hablas enserio? – asintió.

- ¿Hay alguien allí? – que inoportuna voz.

- será mejor que hablemos – reímos juntos, y poco después beso tiernamente mis labios y mi mejilla derecha.

- ¡SI! El ascensor se hecho a perder –grite para que las voz inoportuna me escuchara.

- ¿Cuántos son? – me respondió al instante la voz.

- ¡Dos! – grite de nuevo, al mismo tiempo que Nicholas y yo nos vestíamos.

- Es que acaso no vieron el letrero de “Ascensor en mantención” – pregunto la voz.

- ¡NO! – respondimos Nicholas y yo al mismo al tiempo y nos echamos a reír a carcajadas.


Autoras: Isiis&Ale.-


Tarde de Picnic




Todo paso tan rápido, que ni tiempo me dio para asimilar lo que venía.

Brillantes luces que cegaban mi mirar, velozmente deslizada en una no muy cómoda colcha sobre unos barrotes helados, posiblemente era una camilla de hospital, seis jóvenes vestidos de azul y la cara a medio tapar, un aparato molesto que abría mi cavidad bucal, n me dejaba mirar mas allá de mi nariz, al fin recordé que había pasado.

//Horas antes//

-Nicholas, subiste la cesta con los alimentos?

-Si, fue lo primero que guarde.

-Y el mantel? Y los servicios? Y.-no pude terminar la pregunta cuando el respondió.

-Lo guarde todo, no te preocupes tanto, no es la primera vez que salimos de picnic- se acercó y besó delicadamente mis labios- Ahora déjame poner atención al camino, esta bien?- solo asentí, debo admitir que sus besos me dejan muda.

Íbamos m uy tranquilamente, escuchando música suave, una de nuestras favoritas: “Hello beautiful” que la canta un grupo muy reconocido de Norte America, canción que Nick me dedicó al formalizar nuestro noviazgo. Cuando de pronto diviso un enorme camión que se atravesaba por en medio de la avenida, y no se como ni en que momento pasó a rozar el auto en que andábamos, en ese mismo momento, el volante se soltó de las manos de Nick perdiendo el completo control sobre el auto, tratando de volverlo a tomar pero le fue imposible, en cuestión de segundos el auto estaba volcado y nosotros adentro. Creo que en ese momento me desmaye, por q no recuerdo mucho más.

-200cc de anestesia local

-Fractura interna, extremidad derecha superior

-Contusiones leves en piernas y costillas

-Pulso acelerado

-Temperatura 39! Elevada

-Fiebre controlada

-A pabellón para tratar la fractura

Voces y más voces, sentía el como me observaban y revisaban, al parecer el accidente fue grave, y Nicholas?

-Nick-susurre al ver que nadie me escuchaba- donde está Nick- subí el tono de mi voz, pero ellos seguían con lo de inyectarme un no se que intravenoso. No resistí y grité lo mas fuerte que pude- DONDE ESTÄ NICK- al parecer me escucharon perfectamente por que una señora, con el mismo traje azul, se me acercó y contesto.

-Tu amigo esta bien, ahora cálmate, deben curarte el brazo- sentí un leve pinchazo en uno de mis brazos- luego verás a tu amigo, no te desesperes- sentí como mis ojos caían sin esfuerzo, como un sueño profundo se apoderaba de mi.

//Horas después de la operación//

Abrí lentamente mis ojos, no distinguía bien donde me encontraba, miré la reluciente luz que prendida estaba en aquel pequeño cuarto. Mire hacía un lado y encima de un pequeño mueble una rosa roja, recordé a Nick de inmediato, al moverme sentí un cuerpo pesado, alguien estaba recostado al borde de mi cama.

-Nick?-pregunte sorprendida, al parecer hablé muy despacio, decidí mecerlo, pero al ejercer tal movimiento sentí una fuerte punzada en mi brazo derecho.

-Aush-me queje y vi como la soñolienta cara de mi novio abría sus perfectos ojos de un sueño desvelado.

-Despertaste-una lagrima cruzo desde el borde de sus ojos hasta un costado de su boca.

-Como estás? Que te paso?- Le respondí de inmediato.

-Nada grave, te sientes bien?- se notaba preocupado por mi estado.

-Si estoy bien, solo me duele un poco el brazo, pero nada más- sonrió y en su intento de abrazarme soltó un quejido- No Nick, no te levantes, dime que te paso, por que te quejaste?- lo detuve, secó aquellas lagrimas que hace un rato había quedado cerca de sus labios.

-Esta bien, al fin y al cabo igual te darás cuenta- me mito nuevamente y tomo mi mano izquierda, comenzó- resultado del accidente, el auto de papá volcó y nosotros junto con el, tu te protegiste con tu brazo, por eso es tu lesión.

-Eso ya lo se, me di cuenta hace un rato- lo trate de apurar.

-Bueno, ya sigo ya sigo- tratando de calmar mis ansias de saber- yo al conducir quedé atrapado y debido a eso, al tratar de salir o safarme, fracturé una de mis piernas, por lo que no podré caminar en un mes, luego podré pero con muletas, posiblemente por otro mes más- lo mire atónita, como tanta tranquilidad frente a su estado?

-Estás tranquilo contándome todo eso?- pregunte un poco molesta.

-No, nada más estoy tranquilo al saber que no te pasó nada grave, no por nada trate de safarme.

-Estás tratando de decir que tu lesión…-se paró de si silla con un poco de dificultad y se sentó en mi cama.

-Si fuera no volver a caminar nunca más a cambio de que tú estés bien, lo haría mil y un veces más y sin pensarlo dos veces.

-Nick- reproché mientras una lagrima demostraba lo que sentía en aquel momento

“Hay cosas en la vida, situaciones las cuales puedes rescatarlas, no pierdas algo importante por no atreverte, haz todo hasta lo imposible y serás feliz”




Autora: Ale.-


Dia de suerte.

Autora: Oliosi Paz – Fotolog: http://www.fotolog.com/MyJonaas


Día de suerte o “Lucky Day”

A
penas me desperté supuse que sería un día soleado y caluroso –aunque estábamos en pleno otoño- el sol daba claras pruebas de eso, por lo que sólo me puse un sweater. Me desperté demasiado tarde, por lo que salí disparada hacía mi infierno: la escuela. Demás esta decir que siempre soy impuntual, asíque tuve que aguantar varios regaños.
Era mi primer año en esa escuela, sólo tenía un amigo y gracias a él, de a poco me fui adaptando –o por lo menos eso intenté-. Las clases pasaban tan lentas, que parecía que alguien que me odiaba detenía el tiempo a propósito.
Definitivamente no fue uno de mis mejores días. Tratando de esquivar la mala suerte, tratando de que la profesora no me llamara para dar el examen oral, tratando de no cruzarme en el camino a el chico que me destrozaba día a día el corazón. La persona con la que sólo cruzaba largas miradas y casi ninguna palabra, con la que anhelaba algún día establecer una charla... Pero todo justo me tiene que suceder a mí.
— ¿Seguro qué no quieres qué te acompañe?— me repetía una y otra vez mi amigo Paul. A veces es demasiado caritativo conmigo.
— Estoy segura, además va a ser mejor para... pensar— ni siquiera estaba segura de poder hacer eso en un día como hoy.
Saludé fugazmente a Paul, pero él me retuvo con un abrazo. Me tomó por sorpresa.
— Sabes Paul que yo no...
— Por lo menos lo intenté— dijo sonriente. Ya sabe que no soy de responder los abrazos. No es que sea insensible ni nada de eso, pero no creo poder evitarlo.
Lo saludé con la mano desde la puerta de la escuela y salí casi trotando. No fue de gran ayuda el ir más rápido, puesto que me doblé el pie en uno de los escalones y salí disparada contra el piso. Como era de esperar, las pocas personas que pasaban por ahí, fueron dignos espectadores de mi caída. Se morían de la risa, pero ninguno me ayudaba. Demasiado enojada me paré y comencé a caminar calles abajo hacia mi casa que, para empeorar un poco más el día, me quedaba a unas 30 cuadras.
El clima por lo visto tampoco estaba de mi lado, y el día soleado y caluroso que había a la mañana, pasó a ser un frío nival con oleadas de vientos por todos lados y grandes nubes grises; agradecía por mi fuero interno de que no lloviera todavía.
En el camino –aunque traté de no hacerlo- me puse a meditar y a pensar en lo que me había pasado en el día. Quizá todo había pasado por alguna estúpida razón que supongo no sería en mi beneficio. Mientras las imágenes del culpable de mi corazón roto se iban haciendo presentes en mi mente, decidí bloquearlas automáticamente con una buena dosis de Elvis Presley en mis oídos y el volumen súper alto para ver si ayudaba a borrar esas imágenes más rápido.
Estaba tan inmersa en la voz y las melodías de Elvis, que podría jurar que parecía una zombie caminando por las calles. Inexpresiva, seria, sólo tarareando las canciones por mis adentros.
Me faltaba la mitad del camino a casa, cuando siento que alguien sin cuidado alguno me toma del brazo. Gracias a las lecciones de mi madre, sabía muy bien las tácticas de defensa personal; asíque sin mirar y decidida, con el brazo libre le pegué al sujeto un puñetazo en el estómago. Cualquier chica común luego de eso hubiese salido corriendo, pero yo no soy de ese tipo. Cuando volteé a mirar al sujeto que se tomaba con sus manos el abdomen creí que estaba delirando. La persona que menos se me hubiese ocurrido que fuera estaba allí a punto de caerse. Casi en un acto reflejo lo abracé contra mi pequeño cuerpo y lo senté sobre la vereda.
Seguía mirándolo fijo a los ojos sin entender lo que había pasado, quería ayudarlo pero no sabía como. Él chico me devolvió la mirada, las que ya estaba tan acostumbrada a recibir. Acto seguido, me miró un poco irritado y rápidamente sacó los auriculares de mis oídos. Los había olvidado por completo.
— Ya veo porque no escuchabas mis gritos. Te estoy persiguiendo y gritando tu nombre hace 5 cuadras y tú con estos auriculares... vas a quedar sorda Paz— dejo entrever una pequeña risa, a pesar del dolor que seguro estaba sufriendo... esperen, ahora caí al planeta ¿Sabe mi nombre? Y yo todos estos meses como una loca, esperando que apenas me registrara.
— Per...perdón—dije todavía sorprendida— Nunca pensé que serías tú... Joseph— no sabía si decir su nombre... pero ya que él dijo y sabe el mío.
— Puedes decirme Joe, no hay problema— ¿cómo puede seguir manteniendo esa sonrisa luego de un golpe?— Si que tienes mano dura eh..,
No quise contestarle, estaba demasiado avergonzada para hacerlo.
— ¿Puedo acompañarte a tu casa? No sé si lo sabes, pero somos casi vecinos—claro, obvio que lo sé. Siempre miró por la ventana de mi cuarto esperándote pasar y así que me mates de amor...
— Ah no, no lo sabía—me deslumbró otra vez con su sonrisa y me ayudó a pararme para comenzar el camino a casa.
Que cambiantes somos las chicas a veces. Hacía unos minutos estaba rogándole al cielo para que me hiciera olvidar de él, y ahora estaba feliz con la vida de que me haya concedido un encuentro con Joe.
El camino para nada se hizo en silencio. No podía creer que este chico sea tan charlatán y lo mejor de todo....gracioso. Eso lo hacía más perfecto aún. Sin contar sus rasgos físicos, que parecían tallados por alguna especie de deidad. No podía parar de mirarlo, me era imposible. Tendría que aprovechar al máximo esta oportunidad que me había dado el horrendo día...horrendo hasta hacía unos minutos.
Hablábamos tendidamente, y podría jurar que me miraba haciendo una especie de paneo de mí, de arriba abajo. Yo tampoco me quedaba atrás y hacía exactamente lo mismo, analizando cada detalle de él –como si nunca lo hubiese echo en el almuerzo en la cafetería de la escuela- y me sorprendía por cada cosa nueva que descubría. Por ejemplo, no sabía que tenía tan buen gusto para vestirse. Típica pero original ropa de invierno: zapatillas, jeans oscuros, un largo saco negro que dejaba entrever una camisa blanca y una hermosa bufanda azul marino que tenía bordada una ‘J’.
— ¿Por qué te haz cambiado a esta escuela?—su voz me despertó de mi ensimismamiento.
— ¿Ppor..que mme quedaba ce...cerca?—no pensé que estaba sufriendo demasiado frío. Es que ya ni sentía mis brazos cruzados. Se detuvo lentamente y me miró de nuevo haciendo ese paneo que me avergonzaba un poco mucho.
— ¿Tienes frío, no?
— Casi nada—quise parecer desinteresada y seguimos caminando, pero por dentro y por fuera me estaba congelando.
A lo lejos ya estaba empezando a ver mi casa y la verdad ahí quería que se detuviera el tiempo y quedarme unas horas más con él. Pero lo cierto es que seguro él ya se había cansado de mí y tenía frío al igual que yo.
— Creo que hasta aquí llego—me miró algo pensativo y luego rápidamente dijo— ¿Qué te parece si mañana nos vemos aquí y vamos juntos a la escuela?—se lo notaba animado.
— Ccc...Cla—ya no podía hablar, iba a quedar muda o muerta de hipotermia.
— Por Dios! Ya ni puedes hablar por culpa del frío. Toma mi bufanda—no me dejo ni apenas mover los brazos, que se la sacó sutilmente de su cuello y la rodeó sobre el mío. El contacto de su mano en mi piel me hizo estremecer, pero no por el frío— Entonces que dices, ¿Nos vemos mañana?
Era imposible resistirse a esa mirada penetrante y a esa sonrisa que era capaz de derretir un iceberg— Seguro. Nos vemos mañana Joe—gracias al cielo mi voz apareció. Volvió a sonreírme –creo que me tendré que acostumbrar a verlo siempre tan alegre- y me dio un cálido beso en mis mejillas.
— Nos vemos Paz. No te preocupes, te puedes quedar con la bufanda—dijo y dobló la esquina. Rápidamente la temperatura de mi cuerpo subió considerablemente a mis mejillas, pero luego se expandió por todo el cuerpo.
Mientras caminaba los últimos metros hacia mi casa, se repetía una y otra vez su última frase. Se que no había sido la gran cosa, pero con el sólo echo de que ahora tenga algo de su propiedad me hizo poner contenta y esperanzada.
Antes de abrir la puerta de mi casa, miré hacia ambos lados y posé mi nariz sobre la bufanda y la olí profundamente. Que dulce era su olor, tan rico y adictivo... después de todo no había sido tan malo el día.

Enojo+Confusión= Pasión

jueves, 16 de julio de 2009



Mamá había salido a buscar a Matt, mi hermano menor. Me quedé sola en casa así que me encerré en mi habitación, prendí la computadora y le conecté los parlantes, entre carpeta y carpeta encontré la música que cuando pequeña amaba.

Because I'm bad , I'm bad - come on , You know I'm bad , I'm bad - you know it! , You know I'm bad , I'm bad - come on , And the whole world has to answer right now , Just to tell you once again who's bad! – la música sonaba increíblemente fuerte,, mientras yo saltaba feliz por habitación, poco me interesaba el ruido que pudiera causar pues dudo que a alguien le moleste escuchar al legendario Michael Jackson.

Escuche unos golpecitos, más pensé que había sido mi ilusa imaginación. Nuevamente los golpecitos, la canción debe estar dañada, pensé.

-Que acaso no escuchas que estoy golpeando la puerta?- dijo gritando pero, que hace Taylor aquí.

-Que quieres?- le grité.

-Tranquilidad!- apenas lo escuche, la música estaba demasiado fuerte.

-Qué?- le grité de vuelta. Una de sus manos tomó el cable de los parlantes y lo sacó fácilmente del enchufe.- Oye que haces!

-Trato de apaciguar el ambiente- estaba calmado, todo lo contrario a mi.

-Si no vuelves a enchufar los parlantes te voy a- me quedé sin palabras- te voy a…

-Que vas a hacer si no los enchufo nuevamente?

-Voy a…- Puede mi mente fabricar otra frase que no sea “voy a”- voy… – tome el control remoto de la TV – golpearte con esto – mire amenazante a Taylor.

- ¡Jah! Que tierna eres –ironizo. Me quito el control de las manos y lo lanzo encima de mi cama, aproveche su descuido para moverme lejos de él, corrí a enchufar los parlantes, ERROR!. Al enchufarlos la música cubrió nuestras voces, y no escuché cuando se acercó tan rápido que me tomó de un brazo y presionó sus labios contra los míos.¡Que se supone que estaba haciendo!. Ok, no lo niego, sus labios me resultaban más exquisitos al paso de los segundos, pero él era mi amigo desde pequeños, vecino desde toda la vida, y nada más que eso, o por lo menos, eso pensaba hasta ese momento.

Al parecer se dio cuenta de sus actos, y se separo bruscamente de mi cuerpo.

- Perdón, yo… yo…no… debí, perdón- de que se disculpa este chico?, besa mejor que cualquier ex que hubiera tenido! Iba a tomar la manija de la puerta cuando le grité.

-ESPERA!

-Que pas…- junté salvajemente mis labios con los suyos, debía volver a probar sus suaves labios, esto le tomo por sorpresa, pero al parecer no le molesto, ubico sus manos en mis caderas y me empujo suavemente hasta dejarme entre la pared y su trabajado cuerpo, nuestro labios se movían con desesperación y nuestra lenguas luchaban incansablemente, su manos acariciaban torpemente mi cintura, mientras que yo tocaba sin vergüenza su pecho, y me detenía en delinear cada músculo de éste.

- ¿Qué…que…estamos haciendo? – musito con el aire entrecortado.

- Lo que teníamos que haber hecho hace ya mucho – dije una vez que ya había tomado aire él sonrió con picardía y beso suavemente mis labios, esta vez sin lujuria, si no que con cariño y delicadeza.

El juego parecía que nunca acabaría, entre más tiempo mejor, pensé.

RING-RING

El molesto celular tenía que hacer su aparición.

-Ta..Tay, debo- tomé aire- contestar- me alejé de el, pero no mucho, lo suficiente para agarra el celular y bajar el volumen de la música. Miré la pantalla y mi vista se tornó desesperada- Es..es Nick… -Taylor tomó el celular y lo arrojo a dios sabe donde, agarró mis rostro, y nuevamente comenzó con aquel juego tan peculiar.


Hola

aqui publicaremos Shoots con mi amiga isiis..y por q no...alguna minihistoria muy buena?