
- Isis, necesito ayuda para el examen de Matemáticas.- como negarme a semejante favor? Más que mal, Taylor nunca me había pedido un favor, no compartíamos mucho, pasaba más tiempo con sus amigos. A pesar de llevar cuatro años en el mismo curso, casi nunca hablábamos, pero debo admitir que ese chico era guapo. Todas las chicas morían por él, pero el prefería salir, pasarla bien, no tenia novia y creo que tampoco estaba interesado en tenerla.
- Eh..si claro. El examen es el viernes…ósea en 3 días más.- me puse nerviosa de repente. Que un chico me mirara así me daba un poco de vergüenza, aunque no suelo tenerla, al contrario, soy bastante sociable y amigable, tengo varios amigos hombres, pero en él era diferente.
- Pues, hoy? Puedes hoy en la tarde?- comencé a analizar lo que tenia el resto del día y le respondí.
- Está bien. A las 5 te parece?
- Si claro, pero dame tu dirección- se sonrojó. Nunca había visto a Taylor sonrojarse, me dio risa pero supe disimular. Le di mi dirección y luego tocaron el timbre para volver a clases.
Ese mismo día en la tarde esperaba a Taylor, hacia un poco de frío, el invierno recién comenzaba y la estufa a leña abrigaba mucho, además mi casa era un poco “bastante” espaciosa para no decir Gigante.
- -¡Isis! ¡Timbre! – gritó mi mamá desde su habitación, su resfriado la obligo a tener reposo en cama.
- -¡Ya voy!- grité de vuelta, salí de mi dormitorio y corrí escaleras abajo a abrir la puerta. Grande fue mi sorpresa al encontrar un Taylor todo mojado y con gotitas de lluvia chorreando en su cara, quede sin aire para ser sincera. – Hola – dije bastante nerviosa.
- Hola – sonrío y apunto con su dedo la parte interior de mi casa, a esas altura un lo tenia afuera y pasándose de frío.
- - ¡Oh! lo siento- me aparte de la puerta – pasa y deja tu chaqueta en el perchero –si, su chaqueta estaba mojadísima y debía sacársela. El sonrió y siguió muy obediente mis indicaciones, como una especie de infarto se presento en mí al notar la polera que traía Taylor, una polera blanca de cuello en V que a él lucia muy bien. Volteo y me mostró su cuaderno de matemáticas, reí al notar que la tapa del cuaderno estaba lleno de escrituras como: “odio las x”, “odio los ángulos”, “odio las ecuaciones” y un sorpresivo “ amo acondicionamiento físico” , esa frase si era muy bien practicada por él, de eso no había duda.
- Ha ha, al parecer no te gustan mucho las Matemáticas.- a lo que el rió también.
- No mucho, pero espero que me comiencen a gustar, además es el único ramo en el cual tengo problemas y debo aprobar como sea.- sonrojé sin motivo, se dio cuenta y disimuló una risita, el nerviosismo se estaba pasando, sin embargo, el ardor de mis mejillas aún permanecía intacto.- Ven sígueme, iremos al living.- hizo caso al igual que fuera un pequeño niño obedeciendo a su madre. Nos sentamos en el mismo sillón, ese largo de color crema que combinaban con el color naranjo vivo de mi living.-Mamá esta enferma, así que es posible que me llame en cualquier momento para llevarle su medicina.
- Oh, pero se encuentra bien?
- Si, ya está mejor, es solo un resfriado común.
- Wow, que hermosos colores- dijo mirando a su alrededor.
- Si, son gustos de mamá y yo. Con que quieres que empecemos?
- Ah sí, a lo que vine.- abrió su cuaderno y me llamo la atención el orden que tenía en él.-quiero saber como se hace este problema de trigonometría.
- A ver?- tomé el cuaderno y analicé el ejercicio.- no es difícil, solo tienes que aprender los ángulos principales como 0º, 90º, º180 y 360º. Así puedes sacar el cateto o la hipotenusa de cualquier triángulo…-noté que me miraba fijo, no al problema, si no que a mí y eso me desconcentro un poco- entonces si quieres sacar el lado opuesto al ángulo alfa… me estás poniendo atención?
- Estem..si, perdón es que, estaba pensando en otra cosa.
- Taylor, te tiene que ir bien en esta materia.
- Lo sé, disculpame…pero es que..- me miró fijo a los ojos, pero no le sostuve la mirada y seguí con la explicación.
- Veamos- tomé nuevamente el cuaderno y comencé a explicarle desde el principio, haciendo varios problemas parecidos a los que él tenia en el cuaderno, poco a poco iba entendiendo y se sentía totalmente feliz cuando le salía bien un ejercicio.
Resultaba bastante agradable sentir su risa y sus gruñidos cuando los ejercicios resultaban algo complicados – ¿entendiste ahora? – pregunte, y él me miro sonriendo de oreja a oreja.
- ¡Perfectamente! – Mantenía su sonrisa, dejo el cuaderno, los útiles y las hojas en la mesita de centro y tomo mis manos, por una cosa de reflejos me aleje bruscamente de él, me miro confundido y con cara de querer una pequeña explicación…
- ¡ISIS! – grito mi mamá y apunte con mi dedo el segundo piso, el asintió. Eso se llama “salvada por la campana” o bueno, por el grito.
- Camine al baño y busque en el botiquín los medicamento de mi mamá, busqué un vaso con agua y pase rápidamente el living, con la vista fija en la escalera al segundo piso. Cuando bajé, él seguía mirando fijo su cuaderno, entonces pensé que se le había pasado aquel ataque repentino de tomarme las manos.
- -¿Bueno, sigamos?- me senté feliz en el sillón, como si nada hubiera ocurrido
- -No Isis.- ¿no? Que haría ahora este chico.
- -¿No que?-de verdad estaba perpleja, se suponía que teníamos que seguir estudiando.
- -Es que…am… yo…-nuevamente me miró a los ojos, su cuaderno, mis manos, mis ojos y sus manos- no…no puedo.-que rayos estaba planeando! Aún no comprendía lo que estaba pasando.
- -Taylor, ¿tienes algún problema? ¿Te sientes bien? – me preocupe.
- -Si, si, estoy perfecto, es solo que…-no fueron más de dos segundos cuando sentí sus labios sobre los míos. Podría haberme movido, eso hubiera sido lo correcto, pero no podía, sus labios me parecían bastante agradables, aun más si estaban sobre los míos, por lo tanto se me hacia una tarea casi imposible separarme, aparte Taylor ya estaba evitando eso, pues paso sus manos por detrás de mi cintura y logro hacer una especie de llave con sus brazos, por mi parte pose mis manos en su pecho, bastante formado por lo demás lo que resultaba bastante agradable al tacto, si, muy agradable. No hallé nada mejor que seguirle el bendito juego que estaba revolucionando a mis hormonas en un mil por hora. No me dejé…seguí el jueguito del beso y terminó por encantarme. Mis manos se habían apoderado lenta y delicadamente sobre sus rodillas, Taylor estaba ladeado en el sillón, y pude notar lo trabajado que tenia sus piernas. Al sentir el tacto de mis manos sonrió en medio del beso y eso no podía más que incitarme a seguir con aquel malévolo pero interesante juego. El mientras tenías acomodaba sus manos, una en mi nuca y la otra bajo a mi cintura, haciéndome acercarme. La posición, debo reconocer que era bastante incómoda, y ya que mi pobre madre estaba enferma y no podía salir de su habitación no me preocupé, así que me subí encima de sus pierna haciendo una llave alrededor de su cintura a lo que el sonrojó y yo aún más, se notaba en la temperatura de sus mejillas. Nunca en mi vida había echo eso, tampoco había echo eso con mi único y ex novio que había tenido, me dio vergüenza al principio pero se me pasó cuando él apartó sus labios de los míos, aquel beso que aún no había terminado, para verme y sonreír y luego besarme con tal locura que logró sacarme un gemido, segundo error, eso fue un puntapie inicial para lo que se acercaba…
Sus manos recorrían locamente mis muslos, mi cadera, mi cintura, mi espalda y yo no dejaba de disfrutar el tacto, por mi parte, mis manos se movían locamente por su pecho, no me entraba en la cabeza como un chico de no mas de diecisiete años podía tener tal cuerpo. No se en que pensaba cuando lleve mis manos al borde de su hermosa polera y sin pensarlo dos veces la hice volar por los aires, el sonrío y susurro algo en mi oído, la verdad no entendí en el momento, pero cuando bajo sus manos y las poso en mi polera pude entender, se trataba de una venganza…cinco segundos después ambos estábamos sin polera, mirar a Taylor era un verdadero y placentero espectáculo: su pelo aun mojado por la lluvia, sus labios hinchados, sus respiración bastante agitada y esa sonrisa que parecía estar permanentemente en su rostro me volvía loca, y soy bastante expresiva………
ISIS!- era mamá… salí rápidamente de las piernas de Taylor y me dispuse a ponerme la polera, no lo miré, pero antes le grité a mi madre-YA VOY MAMÁ!- y dirigiéndome al chico con el torso desnudo- Tay, olvidé mis apuntes de mates en mi habitación, está al final del pasillo subiendo las escaleras, voy en 5 minutos – sonreí y vi como él sonreía y mordía sus labios cosa que me volvió loca, pero me concentre y corrí hasta donde mi mamá, no sin antes arreglarme un poco el cabello y respirar profundo, mi mamá solo quería un poco de agua, así que baje y llene el vaso, Taylor ya no estaba en el living y se había preocupado de dejar ordenado y llevarse su cuaderno, sonreí para mi misma y subí la escalera para dejarle el vaso a mi mamá.
- ¿Siguen con matemáticas? – pregunto ella.
- Sip, nos queda para un buen rato…- acomode una frazada en su cama.
- ¡ah! Bueno…acuérdate de darle comida a Tobby- ¡rayos! ¡Tobby! ¡Mi perrito!
- si! Tobby, comida, lo se… me voy mamá… duerme- sonreí y corrí a mi habitación, me encontré con Taylor y mi adorado perro Beagle jugando tirados en el suelo… - que maduro Taylor…
- haha, lindo perro…- dijo y se levanto mirando hacia abajo, el era más alto que yo y enfrente tenia el cuerpazo de este muchacho.
- Si y tiene hambre, grrrrr- me miró y mordió sus labios.
- Creo que encontré tus apuntes justo aquí- dijo mientras se acercaba a mi y cerraba la puerta que estaba a mi espalda, dejándome así, sin escapatoria, estaba entre Taylor y la pared técnicamente.
Continuará…
....- Creo que encontré tus apuntes justo aquí- dijo mientras se acercaba a mi y cerraba la puerta que estaba a mi espalda, dejándome así, sin escapatoria, estaba entre Taylor y la pared técnicamente.
- Mis apuntes- reí despacio mientras me acercaba a sus labios. Veía como ansiaba el beso, pero lo hice esperar y eso lo descontrolaba, me alejé y me miro confuso con una sonrisa torcida- aún no terminamos de estudiar.- el turno de reir fuñe de él, quien se acercó más a mi, aplastándome contra la puerta con delicadesa, ya no podía salir, esto ya no era estudiar.
- Me gustaría aprender otra cosa, matemáticas ya me hartaron- dijo susurrando en mi oído. Toda persona tiene debilidades, y una de las mías era que me hablasen en el oído.
- Eh..eh…-si, aquello me llevaba al infinito y más allá y como siempre, Tay se dio cuenta.- que..que quieres aprender?…- le dije casi besando su cuello. El nuevamente me ganó y al segundo después estaba repartiendo besos en mi cuello, hasta llegar a la comisura de mi boca.
- Isis…yo…-suspiró sobre mis labios- no se como decirte esto…pero creo que ya es tiempo.
- Qué pa…-me interrumpió besándome delicadamente. Que manera de hacer callar a una persona.
- Me encantas, desde hace mucho y …ya no puedo seguir ocultándolo. Lo mire incrédula, ¿estaba hablando enserio?
- Que estas hablando Taylor…- beso la comisura de mis labios.
- Eso, me gustas y mucho y parezco niño de kinder… ayúdame en esto; dame un beso, dime que sientes lo mismo y déjate llevar…- negarme a esa petición habría sido un delito, y me habría pasado de tonta.
Sr. Lautner, el sentimiento mutuo…- el sonrío y se mordió lo labios antes de atacar mi cuellos en suaves besos que me volvían loca y lograban que mis manos se volvieran locas recorriendo todo su torso, sin embargo la polera estorbaba en mi tacto, esto seria fácil; manos al borde de la polera, levantar polera, adiós polera. Y bueno, lo que resulto fácil para mí, para Taylor fue aún más fácil, y de nuevo estábamos en las mismas condiciones que en el sillón, claro que ahora, no había ni un centímetro de distancia que nos separa. Sus besos cálidos y cada vez más intensos estaban apoderándose de mí completamente. Sus brazos nuevamente abrazando mi cintura y sosteniéndome lo más cerca que pudiera, no quería que esto acabara. Sentí arder mis mejillas cuando sus labios comenzaron a bajar por mi cuello, pero antes, caminó hacia atrás hasta chocar con el borde de mi cama, su sonrisa se notaba aunque no estuviese mirándolo. Ambos caímos, yo sobre él, era mi turno. Me alejé y lo observé mientras tomaba aire, ya que ambos estábamos casi sin oxigeno, él solo me observaba y extrañamente yo no sentía vergüenza. Me acomode en su cadera y bese suavemente su rostro, mientras el abrazaba mi cintura, y sonreía, sonrisa que me parecía bastante sensual por lo tanto me volvía loca, claro que poco dure sobre su cadera, en menos de cinco segundo me tenia bajo él y desde ese ángulo podía observar sus hermosas facciones, ese rostro marcado y sus hermosa nariz me hacían pensar en cualquier cosa, menos en las matemáticas, de hecho esto parecía mas anatomía en practica, nada desagradable para ser sincera.
-¿podrías dejar de mirarme? – pregunte algo incomoda – me pones…amm… - no quería decir nerviosa, me dejaba en un estado inferior a él, no me serviría…
- ¿te pongo nerviosa quizá? – esa sonrisa torcida, dios mío, que hombre tenia al frente mío…
- bueno si, nerviosa, eso es, así que evítalo…- entrecerré mis ojos.
- Nerviosa y casi enojada, te ves extremadamente linda…- ahí morí.
- Y tú, respirando agitado, con el pelo algo desordenado y a menos de cinco centímetros, también- susurre, ¡de donde sacaba esa personalidad ahora! Pero valió la pena, sus mejillas se pusieron tan rojas como tomates y aproveché el momento para tomar su cara con ambas manos y acercarlo hasta mis labios, lo único que quería era besarlo, y olvidar que al otro día teníamos prueba y estaba en su habitacion.
- Hey!!, eso no se vale!- me dijo sonriendo, claramente le había gustado mi iniciativa- que pasa si hago esto?- se acercó hasta que sentí su entrecortada respiración provocarme escalofríos en mi cuello.
-¿Haa…hacer que?- me costó, pero lo dije. En fin, aunque le haya preguntado igual no me respondió, si no que atacó con sus labios mi pobre cuello. Que agradable resultaba tener sus labios en mi cuello, sentir el suave roce de sus dientes sobre mi piel me volvía loca, y me llamaba a revolver su cabello en un mini ataque de desesperación. Estaba claro que a esas alturas los suaves gemidos eran cosa normal, sin embargo esto seguía siendo la debilidad de Taylor, y claro las consecuencias de esto las sufría yo…
FIN!
espero les haya gustado! comentario?
Ale&Isis.-
5 comentarios:
ameee la historia, ademas de hot, siganlaaaa porfa *-*
ame la historia . espero que la sigan please! kero kero :D besos ame la pagina! byeee
porfa segui! me encanto! como era su fotolog? de verdad me re gusto, quiero que siga!
de nuevo yo! no entiendo! esta es una novela a parte de la que habian hecho no? asi que son 2 noves la que subieron no? (la primera y este pedacito)
no?
jajaj, la verdad son mini-historias, no tienen nada en relacion con las anteriores, son como pedazos q se nos ocurre escribir :D gracias chicas.! trataremos de seguir.!
Atte.Ale
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