

Día de suerte o “Lucky Day”
Apenas me desperté supuse que sería un día soleado y caluroso –aunque estábamos en pleno otoño- el sol daba claras pruebas de eso, por lo que sólo me puse un sweater. Me desperté demasiado tarde, por lo que salí disparada hacía mi infierno: la escuela. Demás esta decir que siempre soy impuntual, asíque tuve que aguantar varios regaños.
Era mi primer año en esa escuela, sólo tenía un amigo y gracias a él, de a poco me fui adaptando –o por lo menos eso intenté-. Las clases pasaban tan lentas, que parecía que alguien que me odiaba detenía el tiempo a propósito.
Definitivamente no fue uno de mis mejores días. Tratando de esquivar la mala suerte, tratando de que la profesora no me llamara para dar el examen oral, tratando de no cruzarme en el camino a el chico que me destrozaba día a día el corazón. La persona con la que sólo cruzaba largas miradas y casi ninguna palabra, con la que anhelaba algún día establecer una charla... Pero todo justo me tiene que suceder a mí.
— ¿Seguro qué no quieres qué te acompañe?— me repetía una y otra vez mi amigo Paul. A veces es demasiado caritativo conmigo.
— Estoy segura, además va a ser mejor para... pensar— ni siquiera estaba segura de poder hacer eso en un día como hoy.
Saludé fugazmente a Paul, pero él me retuvo con un abrazo. Me tomó por sorpresa.
— Sabes Paul que yo no...
— Por lo menos lo intenté— dijo sonriente. Ya sabe que no soy de responder los abrazos. No es que sea insensible ni nada de eso, pero no creo poder evitarlo.
Lo saludé con la mano desde la puerta de la escuela y salí casi trotando. No fue de gran ayuda el ir más rápido, puesto que me doblé el pie en uno de los escalones y salí disparada contra el piso. Como era de esperar, las pocas personas que pasaban por ahí, fueron dignos espectadores de mi caída. Se morían de la risa, pero ninguno me ayudaba. Demasiado enojada me paré y comencé a caminar calles abajo hacia mi casa que, para empeorar un poco más el día, me quedaba a unas 30 cuadras.
El clima por lo visto tampoco estaba de mi lado, y el día soleado y caluroso que había a la mañana, pasó a ser un frío nival con oleadas de vientos por todos lados y grandes nubes grises; agradecía por mi fuero interno de que no lloviera todavía.
En el camino –aunque traté de no hacerlo- me puse a meditar y a pensar en lo que me había pasado en el día. Quizá todo había pasado por alguna estúpida razón que supongo no sería en mi beneficio. Mientras las imágenes del culpable de mi corazón roto se iban haciendo presentes en mi mente, decidí bloquearlas automáticamente con una buena dosis de Elvis Presley en mis oídos y el volumen súper alto para ver si ayudaba a borrar esas imágenes más rápido.
Estaba tan inmersa en la voz y las melodías de Elvis, que podría jurar que parecía una zombie caminando por las calles. Inexpresiva, seria, sólo tarareando las canciones por mis adentros.
Me faltaba la mitad del camino a casa, cuando siento que alguien sin cuidado alguno me toma del brazo. Gracias a las lecciones de mi madre, sabía muy bien las tácticas de defensa personal; asíque sin mirar y decidida, con el brazo libre le pegué al sujeto un puñetazo en el estómago. Cualquier chica común luego de eso hubiese salido corriendo, pero yo no soy de ese tipo. Cuando volteé a mirar al sujeto que se tomaba con sus manos el abdomen creí que estaba delirando. La persona que menos se me hubiese ocurrido que fuera estaba allí a punto de caerse. Casi en un acto reflejo lo abracé contra mi pequeño cuerpo y lo senté sobre la vereda.
Seguía mirándolo fijo a los ojos sin entender lo que había pasado, quería ayudarlo pero no sabía como. Él chico me devolvió la mirada, las que ya estaba tan acostumbrada a recibir. Acto seguido, me miró un poco irritado y rápidamente sacó los auriculares de mis oídos. Los había olvidado por completo.
— Ya veo porque no escuchabas mis gritos. Te estoy persiguiendo y gritando tu nombre hace 5 cuadras y tú con estos auriculares... vas a quedar sorda Paz— dejo entrever una pequeña risa, a pesar del dolor que seguro estaba sufriendo... esperen, ahora caí al planeta ¿Sabe mi nombre? Y yo todos estos meses como una loca, esperando que apenas me registrara.
— Per...perdón—dije todavía sorprendida— Nunca pensé que serías tú... Joseph— no sabía si decir su nombre... pero ya que él dijo y sabe el mío.
— Puedes decirme Joe, no hay problema— ¿cómo puede seguir manteniendo esa sonrisa luego de un golpe?— Si que tienes mano dura eh..,
No quise contestarle, estaba demasiado avergonzada para hacerlo.
— ¿Puedo acompañarte a tu casa? No sé si lo sabes, pero somos casi vecinos—claro, obvio que lo sé. Siempre miró por la ventana de mi cuarto esperándote pasar y así que me mates de amor...
— Ah no, no lo sabía—me deslumbró otra vez con su sonrisa y me ayudó a pararme para comenzar el camino a casa.
Que cambiantes somos las chicas a veces. Hacía unos minutos estaba rogándole al cielo para que me hiciera olvidar de él, y ahora estaba feliz con la vida de que me haya concedido un encuentro con Joe.
El camino para nada se hizo en silencio. No podía creer que este chico sea tan charlatán y lo mejor de todo....gracioso. Eso lo hacía más perfecto aún. Sin contar sus rasgos físicos, que parecían tallados por alguna especie de deidad. No podía parar de mirarlo, me era imposible. Tendría que aprovechar al máximo esta oportunidad que me había dado el horrendo día...horrendo hasta hacía unos minutos.
Hablábamos tendidamente, y podría jurar que me miraba haciendo una especie de paneo de mí, de arriba abajo. Yo tampoco me quedaba atrás y hacía exactamente lo mismo, analizando cada detalle de él –como si nunca lo hubiese echo en el almuerzo en la cafetería de la escuela- y me sorprendía por cada cosa nueva que descubría. Por ejemplo, no sabía que tenía tan buen gusto para vestirse. Típica pero original ropa de invierno: zapatillas, jeans oscuros, un largo saco negro que dejaba entrever una camisa blanca y una hermosa bufanda azul marino que tenía bordada una ‘J’.
— ¿Por qué te haz cambiado a esta escuela?—su voz me despertó de mi ensimismamiento.
— ¿Ppor..que mme quedaba ce...cerca?—no pensé que estaba sufriendo demasiado frío. Es que ya ni sentía mis brazos cruzados. Se detuvo lentamente y me miró de nuevo haciendo ese paneo que me avergonzaba un poco mucho.
— ¿Tienes frío, no?
— Casi nada—quise parecer desinteresada y seguimos caminando, pero por dentro y por fuera me estaba congelando.
A lo lejos ya estaba empezando a ver mi casa y la verdad ahí quería que se detuviera el tiempo y quedarme unas horas más con él. Pero lo cierto es que seguro él ya se había cansado de mí y tenía frío al igual que yo.
— Creo que hasta aquí llego—me miró algo pensativo y luego rápidamente dijo— ¿Qué te parece si mañana nos vemos aquí y vamos juntos a la escuela?—se lo notaba animado.
— Ccc...Cla—ya no podía hablar, iba a quedar muda o muerta de hipotermia.
— Por Dios! Ya ni puedes hablar por culpa del frío. Toma mi bufanda—no me dejo ni apenas mover los brazos, que se la sacó sutilmente de su cuello y la rodeó sobre el mío. El contacto de su mano en mi piel me hizo estremecer, pero no por el frío— Entonces que dices, ¿Nos vemos mañana?
Era imposible resistirse a esa mirada penetrante y a esa sonrisa que era capaz de derretir un iceberg— Seguro. Nos vemos mañana Joe—gracias al cielo mi voz apareció. Volvió a sonreírme –creo que me tendré que acostumbrar a verlo siempre tan alegre- y me dio un cálido beso en mis mejillas.
— Nos vemos Paz. No te preocupes, te puedes quedar con la bufanda—dijo y dobló la esquina. Rápidamente la temperatura de mi cuerpo subió considerablemente a mis mejillas, pero luego se expandió por todo el cuerpo.
Mientras caminaba los últimos metros hacia mi casa, se repetía una y otra vez su última frase. Se que no había sido la gran cosa, pero con el sólo echo de que ahora tenga algo de su propiedad me hizo poner contenta y esperanzada.
Antes de abrir la puerta de mi casa, miré hacia ambos lados y posé mi nariz sobre la bufanda y la olí profundamente. Que dulce era su olor, tan rico y adictivo... después de todo no había sido tan malo el día.
4 comentarios:
Quee lindooo ,, escribess WOW!
Me encanta como escribees :D
me encanta tu nove
debes segirlaa :D
Me encantaría leer una continuación. Me encantó :)
Soy del blog: miscomplicacionesfavoritas
POR SI QUERÍAS SABER.
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